Procesaron por enriquecimiento ilícito al ex intendente de Pinamar Hernán Muriale

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Nota publicado por el diario Clarin en su edición del día de hoy.

A contrapelo de la velocidad de los pura sangre que tantas satisfacciones le dieron en los hipódromos bonaerenses, más bien a tranco lento, al fin la Justicia avanzó y procesó por enriquecimiento ilícito al ex intendente de Pinamar, Hernán Muriale, quien en una gestión muy breve -menos de dos años- se hizo de un patrimonio que aún no pudo justificar.

La Unidad de Instrucción Especializada de Delitos de Corrupción de Funcionarios Públicos también procesó a la esposa del ex intendente, Paula Mariana Pitbladdo; a su padre, Francisco Muriale, y a una amiga suya, Alejandra Lorena Rillo.

El fiscal Mario Pérez, titular de la unidad fiscal, los citó a indagatoria a los cuatro pero ninguno de ellos se presentó. Los trámites iban a concretarse vía videollamada; tampoco presentaron escrito alguno.

Hernán Muriale asumió la intendencia de Pinamar tras la destitución del alcalde histórico del balneario, Blas Altieri (falleció en noviembre del año pasado), que había sido expulsado por decenas de irregularidades que cometió durante su quinta y última intendencia que ganó en 2011 yendo en la boleta de Cristina Fernández de Kirchner.

Antes, había sido director de compras de la municipalidad. Cuando Altieri fue destituido, Muriale era primer concejal del oficialismo y de pronto se encontró en el sillón del intendente.

Su gestión fue efímera: en agosto de 2014 renunció acorralado por una serie de denuncias de corrupción. Estaba a punto de ser interpelado por barrer por completo un médano con máquinas municipales para levantar un edificio frente al mar, al parecer un hotel en Valería del Mar, maniobra a manos de un fideicomiso que integraban su esposa y familiares de otros funcionarios. Lo iban a interpelar un jueves pero los concejales no llegaron: renunció el lunes.

Ese mismo año, el ex concejal Lucas Ventoso, actual secretario de seguridad de Pinamar, lo denunció en la Justicia. “Son dueños de edificios completos, de complejos de dúplex, de una constructora y entre otras propiedades de un complejo de cabañas en Chapelco en un barrio privado que está sobre la misma pista de esquí”, contó entonces Ventoso a Clarín, que publicó el caso en exclusiva.

Según el ex legislador, en un período muy corto Muriale se hizo “multi-archi-millonario”, y consideró que “lo importante ahora sería que la Justicia se asegure la recuperación de los bienes obtenidos por enriquecimiento ilícito: si se robaron 10 millones de dólares, los recursos están ahí, ¿cuántos hospitales hay en lugar de un centro de esquí en Chapelco para esta gente?”.

Se refiere al exclusivo complejo de cabañas Villa Las Lengas en San Martín de los Andes, en un zona conocida como Las Pendientes, cuyo allanamiento encabezó el fiscal Juan Pablo Calderón, que en esos días impulsaba la causa. Los construyó en dos años una de sus sociedades. Además, los operativos incluyeron la casona de Muriale, la de su padre, las unidades de un complejo de dúplex y de un fideicomiso, y las oficinas de su contador.

En una caja de seguridad del Banco de la Provincia de Buenos Aires, que estaba a nombre del padre de Muriale y la esposa, Paula Pitblado, había unos 40 mil dólares y varias escrituras, según confió a este diario una fuente judicial.

Para el fiscal Pérez, cuya unidad tiene sede en Dolores, Muriale “incrementó de manera apreciable e injustificada su patrimonio en relación con sus ingresos legítimos demostrados”, según el procesamiento, y para evitar todo el incremento patrimonial a su nombre contó con la colaboración voluntaria de su esposa, de sociedad comerciales que creo (Villas Las Lengas S.A. y Emprendimientos Rillo-Muriale S.A.), de su padre, que era albañil y jubilado, y de una amiga personal, Alejandra Rillo.

Basó el procesamiento en informes de contadores de la Policía Judicial de la Procuración, de la Unidad de Investigación de Delitos Económicos (UIDE), del Tribunal de Tasación de la Nación, que en octubre de 2017 había concluido que Muriale había acumulado bienes por $164.990.600, lo que incluía los inmuebles, sus diez autos y camionetas y el fruto de la pasión del ex funcionario procesado, los burros.

Este hombre que, como recuerdan en Pinamar, antes de llegar a la función pública vendía celulares, vivía en un departamento de dos ambientes en Ostende y se movía en un viejo Ford Falcon, de acuerdo a informes del Registro Genealógico de Caballos Pura Sandre de Carrera perteneciente al Stud Book del Jockey Club Argentino, llegó a tener 88 pura sangre. La Justicia fijará ahora una nueva fecha para indagarlo.

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