Toma de tierras en Guernica Martin Yeza se metió en la discusión y cuestionó los subsidios de Kicillof

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En las redes sociales el intendente de Pinamar salió a cuestionar la decisión del gobernador de la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof de entregar un subsidio de 50 mil pesos mensuales y por hasta seis meses a personas vulnerables que necesiten asistencia para acceder a una vida digna.

Esto dijo el intendente de Pinamar en su twitter “La angustia de muchos de nosotros se genera porque hay políticos que dicen que están a favor de la propiedad privada, mientras entregan planes sociales a personas que usurpan tierras, y luego no los desalojan, sino que de hecho les dan más plata”

Nuevamente el intendente de Pinamar se mete en una polémica nacional, que en este caso hasta incluyó al jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, quien mas temprano habia tambien cuestionado la decisión del gobierno provincial al hablar del valor de la propiedad privada.

En Pinamar, recordemos el intendente Yeza al inicio de su gestión también había entregado tierras y viviendas a personas de la villa La Palangana, familias que desde hacia años ocupaban tierras de manera ilegal en el límite entre Pinamar y Ostende, hace pocas semanas en la página del municipio anunciaban lo siguiente.

La Palangana: de manzana tomada a propiedad del Municipio

La Palangana es un mal recuerdo para todos los pinamarenses. Un asentamiento en el corazón de la localidad de Ostende que se logró normalizar a partir del año 2017 con la colaboración del gobierno de la Provincia de Buenos Aires y una fuerte intervención del Municipio.

En el año 2010 se instala el asentamiento La Palangana en Pinamar con familias que habían sido reubicadas luego de la demolición de algunos asentamientos en el AMBA. Los pinamarenses se mostraban muy preocupados por el peligro que significaba un riesgo que nunca había tenido la ciudad. “En Enero de 2015”, contó el Intendente Martín Yeza, “Fuimos a conversar con las personas que vivían ahí. Estábamos ante un dilema criticar la existencia y no hacer nada, o hacer algo y que nos critiquen. Fuimos a conocer y charlar. Un año después demolimos todo el asentamiento y las familias fueron reubicadas. Ofrecimos capacitaciones laborales y seguimiento pedagógico de los chicos. Optamos por hacer, a pesar de las críticas, no podía permitir que ese asentamiento aumentara su tamaño”.

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