Un comercio histórico de Pinamar denuncia persecución municipal y también acoso de un funcionario

Sergio Elso es responsable de la clásica parrilla Estilo Criollo y la pizzería Vadinho, comercios que transitan la vida turística y gastronómica de Pinamar hace 31 años. Desde hace un tiempo a esta parte desde el municipio afirma, comenzaron con controles por fuera de lo normal, tanto es así que hace unos días atrás Elso tomó la decisión de grabar esos controles por parte del personal de fiscalización de la municipalidad y al menos en esas imágenes no se observan irregularidades de parte del comercio.

Según los inspectores en la cocina había riesgos para la salubridad, aunque en ningún momento se puede observar en esas imágenes publicadas en las redes sociales esos riesgos. Elso afirma que según los municipales habia cucarachas algo que por ahora no se comprobó, ni se ve en las imágenes .

Pero la cosa no queda ahí, en una entrevista que el comerciante dio este domingo a Pinamardiario, contó que esto viene de antes, más específicamente del año pasado, cuando el municipio clausuró el boliche BeerHouse, donde denunciaron se estaba llevando a cabo una fiesta clandestina para el dia del amigo, allí el intendente salió a poner como ejemplo la multa de 300 mil pesos que se le aplicó al lugar, ese lugar es manejado por Paola la pareja de Elso. Por esa multa Elso y su pareja fueron a la justicia, quien luego de un tiempo falló a su favor y en contra del municipio.

Cuando ocurre este incidente Paola la responsable de BeerHouse fue al municipio y por palabras de Elso fue acosada por el secretario de gobierno Alberto Piky Lamarque, quien le habría sugerido en su despacho que se saque el barbijo y le dio su número telefónico para seguir el tema de la multa por privado, por esta acción del funcionario público es que Paola la pareja de Elso radicó una denuncia en la comisaria de la mujer por acoso . Según cuenta el comerciante en esta nota, el funcionario político trató de seducirla, en medio del escándalo por lo que en ese momento se conocía como la primer fiesta clandestina en plena pandemia en Pinamar.

El caso de Estilo Criollo, se suma a distintas quejas de otros comercios por el accionar de inspectores del área que se manejan de manera arbitraria ante situaciones que si bien representan faltas, las mismas no serian motivo de clausuras, a comercios locales que vienen peleandole a la pandemia y a la economía desde hace más de un año.

Claro que es la misma área a la que se le pasó por alto locales sin permiso en plena avenida Bunge o el restaurante también sin habilitación del parador Botavara, donde el responsable está acusado de una supuesta violación y de todo tipo de malos tratos a los empleados o las fiestas clandestinas en paradores de la playa que se podían ver en las redes sociales de los jóvenes turistas de enero.

La vara de medir debe hacerlo a todos por igual, porque en el medio están comercios que generan fuentes de trabajo a muchas familias y claro que la ley está para cumplirse y así debe ser, pero las reglas de juego deben ser igualitarias para todos.