Yeza le envió una carta Kicillof pidiendo que vuelvan las clases presenciales a Pinamar

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El intendente de Pinamar Martin Yeza hace rato que fijó su postura respecto de las clases presenciales, es mas hasta apoyo vía redes sociales las posturas de padres de la ciudad que pedían la vuelta a las clases presenciales y hasta realizaron una manifestación por las calles de la ciudad para visibilizarlo, este domingo el intendente volvió a realizar el pedido pero esta vez de manera formal y a través de una carta que a continuación publicamos:

Ministerio de Jefatura de Gabinete de Ministros
S_/_D
Por la presente, Martín Iván Yeza, DNI 31.977.811, tiene el agrado de dirigirse a Ud. en carácter de Intendente del Municipio de Pinamar.
Estimado Gobernador, a lo largo de este ya casi año y medio usted y los 135 intendentes de la provincia de Buenos Aires hemos atravesado distintas situaciones. Recuerdo ese 18 de Marzo por la noche en La Plata, cuando nos
convocó para informarnos que íbamos hacia un confinamiento total y que quizás le parecía apresurado por su impacto en la economía.

También recuerdo que nuestro municipio fue uno de los primeros en establecer un control en el acceso, necesitábamos entender de qué se trataba el coronavirus, equiparar nuestro sistema de salud, aumentar nuestra infraestructura, capacitar al personal y preparar a la población para una circunstancia inédita en generaciones y teníamos dos fines de semana con feriados por delante.

En ese contexto, veníamos de una temporada de verano muy buena para nuestra ciudad en lo que fue el inicio de su gestión.
Le pusimos el cuerpo junto a todos los pinamarenses para acompañar su decisión. Recuerdo que al principio usted veía con ojos extraños lo que hacíamos los municipios en nuestros accesos, con el tiempo nos acostumbramos. Luego,
como usted mismo advirtió, fue muy difícil dejar de tenerlos.

En el medio, pudimos tener una temporada de verano que parecía insólita analizando la circunstancia internacional y las experiencias que se habían dado. Pasó de todo y logramos tener un temporada de verano en donde miles de bonaerenses pudieron defender sus comercios, cientos de miles de trabajadores pudieron conservar sus empleos y millones de argentinos venir a descansar a nuestras costas y pasar un momento lindo luego de un año tan difícil.

Durante el transcurso del año pudimos disentir pero siempre aceptando las medidas. Este año comenzó con la aplicación de vacunas, que a todos nos hubiera gustado que fueran más, pero nos permitió saber que había un horizonte. Luego del verano, vimos cómo incrementaron los casos y la segunda ola que evitamos en la temporada finalmente empezó a llegar con total fuerza a medida que se acercaba el frío.

Entre aquel Marzo de 2020 y este Junio de 2021 cambiaron muchas cosas, usted y nosotros sabemos mucho más del coronavirus, nuestros sistemas de salud no son los mismos, pero tampoco el bolsillo de los trabajadores, ni la
tolerancia de una parte importante de la sociedad para la cual ya no es una opción parar. Lo mismo ocurre con la educación: La educación pública nace para igualar las posibilidades de las personas que menos tienen con quienes naturalmente nacieron con mayor fortuna, además de mejorar su propia calidad de vida, cultivar su inteligencia, socializar y conocer otras realidades
para poder mejorar la suya propia. Lo mismo ocurre con niños que también han tenido mejor fortuna, pero que son niños y también tienen derecho a recibir una educación que le permita encontrar la mejor versión posible de sí mismos.

Sin embargo, la ”educación virtual” no logró conservar la esencia de la educación pública: hogares sin dispositivos tecnológicos y sin internet, hogares con dispositivos tecnológicos pero sin internet de calidad, hogares con internet pero sin dispositivos tecnológicos que le permita acceder a cierta educación de calidad. Se amplificó la desigualdad, y así como aún no sabemos cuáles serán los efectos definitivos del coronavirus en las personas, tampoco sabemos qué consecuencias tendrá la falta de
educación durante un año y medio para un grueso de la población para la cual acceder a la educación virtual no pudo ser una opción.

Quiero destacar que más del 80% de los docentes locales tanto de establecimientos públicos como privados se encuentran vacunados; y también que desde el inicio del ciclo lectivo se han visto afectadas 58 de 893 burbujas totales, poseyendo como secuela 7 contagios efectivos dentro de burbujas de una matrícula de casi 10.000 alumnos regulares.

Sobre tal referencia adicionamos también que, dada la idiosincrasia de nuestra comuna y su expansión demográfica, los alumnos asistentes a los establecimientos educativos de esta comuna suelen utilizar el transporte público pero no es
fundamental para que puedan asistir, o al menos no más que la imposibilidad de tener internet en su casa o un dispositivo digital. Esto disminuye así las posibilidades de contagios ocasionados por traslados, causal también esgrimida
por el gobierno nacional como factor relevante de la transmisión del SARS-CoV-2.

Respecto al proceso de vacunación de la población local, al 13 de junio del corriente comunicamos que contamos 14.188 vacunados totales (1º dosis: 10.959 y 2 dosis: 3.229). Dicho proceso implicó un significativo y abrupto descenso en los casos locales y variación angular descendente de la curva de contagios, habiendo disminuido los 548 casos activos del 29 de mayo del
corriente, a 422 actuales (12/06/21), manteniendo una ocupación de camas de terapia intensiva no superior al 20%.

Tales datos indican como corolario una propagación de contagios significativamente inferior y distinta a la utilizada por autoridades provinciales para determinar en qué fase se encuentra cada municipio, particularmente el Partido de Pinamar; y muestra cabal de ello es que se arroja mediante el cálculo provisto de datos empíricos una tasa real de letalidad local del 0.9 %, siendo de 1,4 % para las autoridades sanitarias provinciales de acuerdo a la información oficial que no contempla las
variables enunciadas.

Vale, en idéntico sentido, subrayar y corregir, bajo el conocimiento real y material brindado por institutos de estadísticas y censos de organismos oficiales que, aproximadamente 7 de cada 10 niños que residen en la Provincia de Buenos Aires se encuentran bajo la línea de pobreza, y que efectivamente las consecuencias de evaluar erróneamente los riesgos de preservar la asistencia y minimizar los costos de las escuelas cerradas resulta un inequívoco infortunio, máxime cuando luego de más de un año de restricciones por la pandemia de COVID-19 resulta apremiante concentrar los esfuerzos en decisiones políticas ajustadas a la realidad local para que los niños que se encuentran en los sectores de mayor vulnerabilidad de la sociedad puedan revincularse escolarmente de manera urgente.

Los riesgos de contagio con la presencialidad escolar son muy bajos en comparación con las pérdidas que genera la suspensión de clases presenciales en términos de aprendizaje, oportunidades de empleo futuro y justicia social. Los estudios actuales no muestran incrementos significativos de tasas de contagio cuando la reapertura de escuelas se realiza de manera cuidada, pero por el contrario el cierre de escuelas profundiza la desigualdad social existente, reflejando entonces que los niños de sectores
sociales mas vulnerables resultan más desfavorecidos por experimentar mayores pérdidas de aprendizaje.

Es por ello que quiero pedirle que reconsidere la posibilidad de que regresen las clases a Pinamar. Creemos que debe ser la primera prioridad y no puedo dejar de decírselo, ya que la vida democrática consiste en sanos disensos y la posibilidad de generar acuerdos que garanticen la mejor calidad de vida posible de los ciudadanos, para quienes trabajamos.