Tarjetas Alimentar : Prisión preventiva para cinco imputados y embargo por 10 millones de pesos

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Nota credito portal de noticias INFOBAE.

Una ayuda social para familias sin recursos, una secretaria que robó sin ser descubierta y una banda que estafó al Estado en dos millones de pesos. Así podría resumirse la causa por la que hoy están procesadas y detenidas cinco personas. Se trata del caso de las “Tarjeta Alimentar” de Pinamar, un robo hormiga para vaciar los plásticos que no habían sido usadas durante la pandemia. Los acusados pensaban que no serían detectados. Sin embargo, una vez que el caso se denunció, las pruebas estaban allí porque los propios protagonistas dejaron las huellas de su delito: llamaban al 0800 del Ministerio de Desarrollo Social para saber cuánto saldo les quedaba en las tarjetas robadas para seguir gastando, según se desprende del fallo al que accedió Infobae.

La causa penal se inició por la denuncia de Nora Ponce, directora General de Gestión y Coordinación Territorial de la Municipalidad de Pinamar. Según se explicó, un beneficiario de la tarjeta alimentar fue hasta la oficina a retirar el plástico que le correspondía, pero la tarjeta no tenía saldo. “Cuando detecto que hay un monto que no corresponde no hago la entrega, le pido a la titular que por favor me espere, hago las consultas pertinentes al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, el cual me informa que no había habido movimientos y que los saldos habían sido utilizados”, aseguró Ponce púbicamente. “No había manera de que esto sea así, porque la tarjeta no había sido entregada. Hago la consulta al banco, a la entidad bancaria, para ver si el banco había hecho algún movimiento, que tampoco había sido así. A raíz de eso decido realizar la correspondiente denuncia en la fiscalía”, agregó la funcionaria. El intendente Martín Yeza, de Juntos por el Cambio, informó del caso, que generó críticas por parte de la oposición local.

La UFI Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios de Dolores, a cargo de Mario Pérez, tomó intervención de inmediato. El juzgado de Garantías 6 de Villa Gesell, a cargo de Diego Olivera Zapiola, ordenó una serie de allanamientos en marzo pasado en busca de los papeles sobre la tarjeta alimentar, y terminó con el arresto de seis personas, dos de ellas empleadas municipales.

La historia se centra en Andrea Ríos, de 52 años, la secretaria de Nora Ponce que -afirmó la acusación- se apoderó de al menos 55 tarjetas del programa ALIMENTAR del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Cuando le tocó declarar, Ríos rechazó los cargos. Afirmó que “nunca tuvo en su poder las tarjetas, que nunca las sacó de la oficina, que la tarjetas las manejaba directamente ‘su jefa’, la Sra Nora Ponce, quien las tenía en una caja que ella (Ponce) llevaba y traía permanentemente”. Ríos esquivó las imputaciones diciendo que en un momento dado “la caja con las tarjetas (que tenía Ponce) quedaron debajo de la escalera ‘a disposición de cualquiera’”.

Sin embargo, la acusación sostuvo que fue ella la que le dio esas tarjetas a su marido, José “Pepito” Fons, de 61 años, corredor inmobiliario y administración de un hostel. Y éste a su vez a Nicolás Ambao, de 47. Carlos Fabian Rosas, de 51 años e instructor de artes marciales, y Diego Borea, de 40 , que trabajaba como sereno en una empresa de logística, fueron claves a la hora de usar las tarjetas “falsamente” en comercios a “través de múltiples operaciones”. Vía “Naranja pos” registraron un gasto de $ 592.000 y en “Terminal Posnet” se apropiaron de de $1.500.000.

Con el secuestro del material y las detenciones, el juzgado se declaró incompetente y le pasó la causa a la justicia federal de Dolores: es que los fondos afectados pertenecían al Estado Nacional. El fiscal federal de Dolores Juan Pablo Curi los acusó ante el juez subrogante Martín Bava por defraudación en perjuicio de la administración pública y asociación ilícita.

La sexta detenida fue Cecilia Pecarrere, alias “Peca”, la otra empleada municipal, sobre quien no se encontraron elementos suficientes para vincularla a la maniobra. Actualmente quedó con una falta de mérito y se la sigue investigando. Mientras tanto, Rosas intentó convertirse en arrepentido, pero sus dichos no aportaron más de lo que ya tenía el fiscal Curi en la causa y rechazó el acuerdo.

“Entre Ambao, Rosas, Borea, Fons y Ríos, existe una vinculación no solo a nivel personal sino también a nivel comercial, las cuales dieron origen a la maniobras que perjudicaron a la Administración Pública”, dijo el juez en su resolución. “No solo se habría perjudicado al Estado Nacional y – consecuentemente- a 55 beneficiarios de las “Tarjetas Alimentaria Familiar”, sino que existirían suficientes indicios que darían cuenta que podría ser aún mayor los montos nacionales sustraídos indebidamente y el número de afectados”, se señaló.

El fallo señaló que “más allá que la cuestión vinculada al acceso a la dependencia municipal donde estaban resguardadas las tarjetas será una cuestión deberá ser profundizada, lo cierto es que existen suficientes elementos que permiten sostener válidamente que la hipótesis más razonable -de momento- es que Ríos -abusando de esa confianza y con la amplia disposición que tenía del lugar- fue quien sustrajo las tarjetas alimentar de la repartición municipal y se las entregó a su marido para que las distribuya entre los restantes operarios de las terminales electrónicas de pago: Carlos Fabián Ríos y Nicolás Carlos Francisco Ambao (quien las usó con la terminal que estaba a nombre del Sr. Diego Antonio Borea, pero que éste le había dado para concretar el perjuicio las consultas al 0800 que los imputados hacían para conocer los saldos que registraban las tarjetas alimentar que sustrajeron, de modo tal que corroboraron que la Sra Ríos era una de las que (también) hacía ese tipo de consultas”.

Para la causa quedó acreditado que “los dispositivos electrónicos de pago usados en -al menos- 55 tarjetas alimentar que no fueron entregadas a sus beneficiarios ni devueltas al Ministerio de Desarrollo Social en su momento (esto es, mientras estuvieron a resguardo de la Sra Ponce en el área municipal indicada) fueron los que usaron Diego Antonio Borea (Visa Posnet) y Carlos Fabián Rosas (Naranja Pos) quienes -de ese modo y prima facie- sustrajeron fondos públicos destinados a personas vulnerables por un total aproximado de más de $ 2.000.000”.

“Para poder disponer del dinero que sustraían de las tarjetas, una vez acreditadas las liquidaciones de las operaciones electrónicas, realizaban transferencias bancarias la cuenta bancaria de Borea (Terminal Visa Posnet, Banco Santander) a favor de Ambao (Banco ICBC) y Rosas (Terminal Naranja Pos, Banco Itaú, Wilobank) quienes eran los que retiraban el efectivo”, se añadió.

A la hora de dictar los procesamientos, el juez dispuso la prisión preventiva porque tanto Ambao, Fons como Ríos registraban antecedentes penales y podían buscar eludir la acción de la Justicia. Se dictó un embargo sobre sus bienes por 10 mil millones de pesos para cada uno. Las defensas ya presentaron apelaciones y será la Cámara Federal de Mar del Plata la que tendrá que resolver el fallo.