Opinión por Martin Korin “Mi héroe en esta pandemia es…”

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Promover la escritura entre los jóvenes, permitiendo el estallido del espíritu creativo en un contexto atípico, puede resultar un gran disparador para todas las edades.

Por Martin Miguel Korin*

 

Desde la secretaría de cultura del Municipio de Pinamar se lanzó una campaña que indudablemente promueve la escritura en los más jóvenes. Dado el contexto pandémico y la conocida trama que afecta a la presencialidad, resulta sumamente importante promover este tipo de acciones, en donde los más pequeños tengan la oportunidad de trasmitir sus sensaciones cotidianas a través de distintos relatos. Si bien la propuesta señalada está dirigida a los niños dentro del rango etario conformado por los 7 y 15 años, me pareció una excelente idea para replicar en los adultos, permitiéndonos plantear: ¿Quién fue nuestro héroe en esta pandemia?.

 

Cuasi como si se tratase de una asociación inconsciente, los términos “héroe”, “pandemia” y “personal de la salud” parecen conformar sin lugar a dudas un tridente difícil de igualar en esta proposición, dado que no solo fueron de los más expuestos al peligroso virus, sino que aún siguen salvando la vida de tantos sin siquiera haber podido descansar como les corresponde y recibiendo no mucho más que un “aplauso sanitario” que se sostuvo por un tiempo demasiado fugaz. Las fuerzas de seguridad levantan la mano en la sala; Policías, Gendarmes, Prefectos, Militares, entre tantos otros no pasan desapercibidos en la dinámica heroica cotidiana, ya que son ellos los que más allá de continuar con sus obligaciones naturales han tenido que ponerle el freno  a un adversario inigualable, que superando la mejor tecnología bélica jamás pensada, se ha podido camuflar en el cuerpo de un abuelo, un viajero y hasta incluso un pequeño niño.

Ellos tampoco recibieron lo que merecían e incluso muchos pierden la batalla al no estar siquiera inmunizados ante tan rebelde contrincante. No podemos olvidarnos de los docentes, ellos también han dejado todo. Sea en la deseada presencialidad o detrás de un dispositivo, han tenido que desarrollar técnicas jamás pensadas para poder convocar y por sobre todo mantener a un público cada vez más escapista y reacio a seguir aprendiendo.

Lógicamente existen muchas más profesiones y  oficios igual de valiosos que los mencionados, como lo es el personal municipal, los recolectores de residuos, los cajeros y repositores de los distintos comercios, entre tantos otros. Resulta muy difícil poder realizar una jerarquización entre ellos, queriendo irrefrenablemente aludir al conocido “todos a la final” para definir a nuestro héroe en la pandemia.

Pero llegado hasta aquí hago un parate, analizo detenidamente la situación cual si se tratare de una investigación en la escena del crimen, y encuentro un “conector”, un elemento que permite vincular a cada una de las profesiones, oficios y empleos señalados, TODOS ellos son contribuyentes. ¡Pues claro Martín, todos contribuyen, ayudan, colaboran, auxilian y asisten a la sociedad con su aporte humanitario todos los días durante la pandemia! ¿De qué estás hablando? Estoy hablando de que TODOS PAGAN IMPUESTOS.

Ya sin más dudas al respecto puedo titular que mi héroe en esta pandemia es el contribuyente. Cada aporte realizado regularmente ha permitido mantener a nuestro endeble sistema de pie. El contribuyente ha recibido poco pero ha dado mucho, dado que los médicos han salvado vidas impulsados simplemente por su vocación y un bono tan escaso que nos avergüenza. Los Policías por ejemplo han tenido que salir a la calle con chalecos vencidos que no ofrecen resistencia balística, y mucho menos resistencia viral.

Los docentes han tenido que duplicar sus esfuerzos desde lo físico y también desde  lo económico por tener que auto dotarse de elementos tecnológicos para dar sus clases. Pero el contribuyente en general  ha tenido que lidiar con muchas variables en esta situación. Dentro de los referentes que conforman al equipo de los sueños, en lo que a los contribuyentes refiere, encontramos al comerciante Pinamarense.

Ellos han tenido que adaptarse a las nuevas reglas, reinventándose en el rubro o en la dinámica de venta que desempeñaban, y teniendo que lidiar además con un montón de barreras. Dichas barreras o “palos en la rueda” como popularmente se denominan provienen de distintos orígenes, dado que desde lo Natural han tenido que lidiar con trombas marinas y tornados, lluvias constantes, entre tantas otras. Por otro lado, de la combinación Natural-Humano, tenemos lo que nos llevó hasta aquí y que resulta ni más ni menos que el SARS-CoV-2 (coronavirus del tipo 2 del síndrome respiratorio agudo severo), dado que aunque falte aún información detallada al respecto, se supo que desde Wuhan la combinación mencionada permitió la generación/trasporte de dicho virus. Por último quiero detenerme en la última barrera, dado que la netamente Humana parece ser la más dañina de todas, sea por acción o por omisión.

Las lluvias fueron encasilladas recientemente en factor u origen natural, pero si las mismas no son acompañadas por la prevención o el aporte del aspecto humano se traducen en destructivas inundaciones. Si el virus resultante de la combinación mencionada se combate preventivamente mediante controles activos, el no hacerlo determina un notorio aumento de casos con restricciones que van desde lo deportivo hasta incluso la educación, y es por eso que el factor humano también se hace notar aquí. Pero sin lugar a dudas el mayor daño humano con el que ha tenido que lidiar el contribuyente Pinamarense, ha sido la clase  gobernante de turno, dado que la tasa municipal se incrementó mes a mes cual si se tratare de casos activos en lo que al virus respecta.

Antes de ser declarada oficialmente como pandemia, en un ya lejano febrero del 2020, pagábamos una tasa considerable para el tipo de servicio que se brinda, pero entendiendo que la inflación, la necesidad, la falta de liquidez, entre tantos otros justificativos afectan a las arcas municipales, se permitió que al día de la fecha el importe de dicha tasa haya subido prácticamente un 110 %. Sí, aunque nadie pueda creerlo, dado que es muy común escuchar por estas épocas a varios dirigentes hablar del trauma social, que como primera instancia se vincula al conflicto económico que ha provocado este contexto. No obstante ello aquí en Pinamar se incrementó ese criminal porcentaje.

Me pregunto si alguien de los que está leyendo esto recibió un aumento de tal proporción en su salario durante dicho lapso temporal, aunque creo conocer la respuesta. Me gustaría evocar al famoso vendedor playero del “lloren chicos lloren”, pagamos una fortuna por calles de arena sin el debido mantenimiento, por calles de asfaltos repletas de pozos, pocitos y pozasos que atentan a diario contra la integridad del automotor. Falta de obras pluviales que generan cementerios de patentes lluvia tras lluvia. Un hospital, escuelas, jardines y clubes del partido; ampliados, pintados y mantenidos por buenos vecinos, dado que de no ser así quedarían relegados en el olvido y solo atendidos en épocas de elecciones.

 

Como corolario a lo recientemente expuesto, y cual se tratare de un niño con un baúl cargado de personajes fantásticos que desafían todo tipo de límites, combatiendo al peor de los villanos y librándonos de una amenaza impensada, AGRADEZCO. Gracias a cada uno de los contribuyentes, gracias por la entrega, gracias por la pasión arrolladora en cada una de sus labores, gracias por permitir que podamos superar de a poco esta situación. Gracias médicos, enfermeros, psicólogos, policías, prefectos, docentes, personal municipal, comerciantes, recolectores de residuos, comunicadores, repartidores y contribuyentes en general. Gracias por ser mis héroes en esta pandemia.

 

(*): Licenciado en Criminalística IUPFA- Técnico Superior de desarrollo en la escena del crimen- Técnico Eviscerador con orientación forense – Técnico Superior en Seguridad Pública – Docente UADE (Profesor Adjunto) – Docente a cargo en cátedras de Estadística 1, Estadística 2, Estadística Aplicada a la Hospitalidad, Derecho Penal 1 y Derecho Penal 2 en UADE Campus Costa Argentina y UADE Campus Buenos Aires.