Opinión por Martin Korin: ¿Indignación selectiva o doble moral?

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La fotografía de los festejos en la quinta presidencial de Olivos dejó al descubierto el funcionamiento de la “brújula moral”, en donde el concepto del bien y del mal parece depender del posicionamiento en la famosa grieta política.

Por Martin Miguel Korin

Indignación, rabia, bronca y dolor son algunas de las sensaciones que afloraron desde nuestro ser al tomar conocimiento de la fotografía que dejaba en evidencia los festejos del cumpleaños de la primera dama en Olivos. No solo se desenmascaraba el intento voraz por desmentir tales encuentros, sino que quedaba en evidencia que nuestro máximo representante, siquiera cumplía con las directivas de carácter preventivo que él mismo emanaba. ¿Basta con un pedido de disculpas por parte del Presidente? ¿Es digno que el Jefe de Gabinete justifique tal dinámica aludiendo a que se trató de un mero descuido? No, lógicamente no es suficiente, dado que los registros fotográficos dejan en evidencia la comisión de un delito (art.205 del CPN), y es por ello que tal como mencionaba el criticado Arjona “rezando dos padres nuestros, el asesino no revive a su muerto”.  El presidente cometió una falta, una conducta disvaliosa, y en consecuencia debe, como cualquier ciudadano, responder penalmente por ello.

Habiendo desarrollado el contexto en el cual aflorare la imagen de mención, el fin fundamental de la presente columna es plantear el dilema de la mencionada “brújula moral”. Dicha brújula representa al cúmulo de mecanismos internos del ser humano, en donde se resaltan a la ética y a la moral como componentes esenciales, que nos permiten determinar el concepto del BIEN y del MAL a la hora de tomar decisiones o bien calificar conductas y acciones de terceros. Filósofos y sociólogos estudian desde hace muchísimo tiempo el tema en cuestión, dado que no es sencillo entender cómo funciona la ley natural de cada individuo que le permite definir que algo es correcto o incorrecto. Las costumbres evolucionan, por ende la cultura también lo hace. Las leyes aplicables a un determinado lugar sufren modificaciones. La educación muta conforme al avance de los años y hasta el concepto de religión también sufre cambios. La conciencia personal, la culpa y la opinión de la mayoría son algunos de los consejeros más frecuentemente utilizados a la hora de tomar una decisión.

“Si Juan lo hace está bien, pero si Pepe lo hace está mal”. Ese es el paradigma a plantear, dado que tal como expuse anteriormente, si una conducta ESTA MAL no puede depender, salvo determinadas excepciones, de quien la lleve a cabo. El 5 de diciembre del 2020 realizaba una publicación en Facebook en donde exponía mi parecer sobre los representantes de turno. La foto del presidente Alberto Fernández conjunto a Hugo Moyano por un lado, y la foto del intendente Martín Yeza con el expresidente Mauricio Macri por otro, permitían graficar que sin importar la bandera política nadie había pregonado con el ejemplo, dado que en ambas reuniones, y tal como quedaba en evidencia en las láminas fotografías, no se había cumplido con las medidas de prevención vigente para evitar la propagación del COVID-19.

En dicha publicación mencionaba que poco parecía importar el trabajo de los profesionales de la salud, de los miles de niños que se quedaron sin clases, y de las víctimas fatales de la pandemia. Si bien estos temas son expuestos como preocupación, pero principalmente como lema de campaña local, la defensa de las ideas se demuestra con acciones y no con frías palabras.

Durante el transcurso de esta semana, encontré el término “indignación” y “tremendo” en expresiones vertidas por concejales de Pinamar mientras se hacía alusión a la fotografía del cumpleaños de Fabiola Yáñez en la quinta de Olivos. Lamento que esos mismos términos no se hayan utilizado en el encuentro del intendente Yeza con el expresidente Macri, dado que muy por el contrario mientras se fundían en un gran abrazo, y cómo surge de los registros fotográficos, la expresión se asemejaba más a un festejo que a una crítica. Le cuento, por si no lo sabe, y pese a que me cueste el título de “Licenciado en negatividad”, que dicha conducta está equiparada a la efectuada en el cumpleaños de la primera dama, la última por el evidente incumpliendo a la ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio), y la primera a las DISPO (Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio).

De todas formas, y pese a que aquí se demuestra que las acciones parecen no medirse con la misma vara, me siento obligado a recordar que mientras que nos encontrábamos en tiempos de ASPO el mismísimo intendente publicaba en sus redes sociales, un 21 de junio del 2020, una fotografía junto a su familia en la cual tampoco se cumplía con los recaudos que él mismo exigía para evitar la propagación del virus, pero como si esto fuera poco responsabilizaba de los contagios a las personas que habían viajado a Mar del Plata y a C.A.B.A, y que no habían respetado el protocolo, incluso haciendo alusión a que “es momento de hacernos cargo de nuestra propia responsabilidad”.

Parece ser que cuando la mencionada brújula moral se rompe, nada tiene sentido. Lo que está BIEN o MAL no depende de la ética o de la moral, sino del grupo al que se representa, o mejor dicho, del que mayor beneficio otorga. Algunos lo catalogan directamente como “doble moral” dado que se trata de un juzgamiento con ausencia de imparcialidad. Pese a que muchos políticos mencionen que la grieta no existe, se encuentra vigente, pero no a favor del ciudadano sino a favor de los intereses personales de aquellos que la componen. Lamentablemente la famosa frase, utópica, de PREDICAR CON EL EJEMPLO ha quedado en el olvido. No se trata solo del incumplimiento de las medidas preventivas en lo que al COVID-19 refiere, también tenemos partidos políticos que transmiten el espíritu de la concientización del reciclaje, pero en épocas de elecciones dejan boletas en bolsas plásticas. También tenemos funcionarios que intentan justificar el aumento en los hechos delictivos en el partido por la ausencia de móviles, pero utilizan vehículos oficiales para desplazarse, y como si fuese poco, siquiera respetan las normas de tránsito incluso de manera reiterativa. “Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago” es la rúbrica que imprimen en cada una de sus acciones. 

Desgraciadamente cada una de las situaciones señaladas se da en un contexto en donde nuestra justicia, ralentizada y sesgada, no ofrece solución alguna. Será momento de que el ciudadano de bien pueda responder a estas conductas erráticas, con la mejor herramienta que le brinda un Estado democrático y en estas elecciones recompense a aquellos representantes que escuchan, se preocupan y accionan por los vecinos durante los 365 días del año, y no se premie a aquellos que atienden necesidades en el lapso temporal en el que se estructura una campaña política.  

(*): Licenciado en Criminalística IUPFA- Técnico Superior de desarrollo en la escena del crimen- Técnico Eviscerador con orientación forense – Técnico Superior en Seguridad Pública – Docente UADE (Profesor Adjunto) – Docente a cargo en cátedras de Estadística 1, Estadística 2, Estadística Aplicada a la Hospitalidad, Derecho Penal 1 y Derecho Penal 2 en UADE Campus Costa Argentina y UADE Campus Buenos Aires.