Segun Clarin alquilar este verano en la costa Argentina costara un 280% más que el año pasado

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Nota diario Clarin

Se dice que la inflación ronda el 70%, pero el termómetro urbano redondea para arriba: el billete de $ 1.000 iguala lo que hace poco rendía el de 100. Y quien, por ejemplo, asome la nariz en la cotización de alojamientos en la Costa Atlántica para las vacaciones 2023, confirmará, en muchísimos casos, una duplicación en las tarifas respecto de 2021.

La falta de precios de referencia genera una marea de incertidumbre insufrible, en la que solo se avizoran un par de mojones que definen nuevas reglas.

La primera, siempre hablando de alojamiento, es un cambio que por lo menos afecta la comunicación de las condiciones, en la relación operador-cliente.

Antes uno contrataba con anticipación porque temía quedarse sin lugar y, en especial, pesaba la idea instalada  de que “si te colgás, el precio podría subir”.

Ahora, sube. Es inherente a la dinámica o inercia inflacionaria en la que estamos zambullidos. De esto se desprende que el operador turístico “gamba” intente vender todo lo posible ahora, advirtiendo que el precio informado solo está vigente este mes y por pago total.

En cambio, quien dilate la decisión o, por ejemplo, espere abonar 50% ahora y 50% en un mes, deberá enfrentar recargos del 10% en la parte financiada.

Lo segundo, en esta modesta mesa de disección de las previsiones tarifarias para el verano 2023, es la salida a la luz de una pequeña mentira (si se la puede llamar así) que tuvo felices a muchos el año pasado: el Previaje, ahora disponible solo para temporada baja.

En 2021, buena parte de la clase media gozó de vacaciones accesibles, gracias al subsidiado colchón del programa Previaje 2.

No es la intención de estas líneas cuestionar su sentido, en más de un sentido, fundamental: estimular el sector turístico, uno de los más golpeados durante la pandemia.

Pero conviene advertir que el pinchazo de tamaña ilusión tendrá, para muchos, el efecto de una caída seca sobre una superficie asfaltada

Vacaciones 2023: cuánto cuesta el alojamiento

El año pasado, un lindo complejo tipo apart hotel en Valeria del Mar, con unidades de dos ambientes equipadas para el clásico “pareja con un par de chicos” costaba 99.000 pesos. Este año rondará los 200.000. Esto es, 100% más.

Sin embargo, el año pasado el Gobierno devolvía el 50% a quienes estuvieran inscriptos en Previaje. Lo hacía con un delay, por lo que en el medio se perdía plata, dado el irrefrenable proceso inflacionario.

Así, si una familia compró días de alojamiento en noviembre con Previaje y vacacionó en enero, en lugar de pagar 50.000 (y “ganar” el mismo monto por Previaje), podríamos acordar que “desembolsó” el equivalente a 52.444 pesos.

Esto es 50.000 más 2.444 pesos que se perdieron en el camino por la inflación, que en realidad habría que restarle a los 50.000 que devolvió el Gobierno en enero. Es una cuenta de fantasía para reflejar un proceso que impactó en el bolsillo de manera real.

El meollo, por fin, es este: visto desde el punto de vista del consumidor, en lugar de un aumento del 100%, el impacto en el bolsillo entre un verano y otro es del 280%.

¿Es un ajuste desmesurado? No es la idea reflexionar en esa dirección sino marcar que una porción de los aumentos del sector turístico quedaron encubiertos el año pasado y ahora posiblemente signen, con fuerza, la temporada.

Tal como ocurre con el sector energético y las famosas “tarifas pisadas”, la bajada a tierra desde la burbuja del subsidio ejerce el efecto de un notable cachetazo.

Vacaciones 2023: aumentos desde el 50 al 90%

Hay excepciones, por supuesto. Establecimientos que, a un trimestre de las vacaciones, están actualizando de a poco las tarifas: para arrancar, un 50% más que el año pasado, en especial si habían ofrecido Previaje y ahora entienden que la cautela para conservar clientela es buena consejera.

“La intención es acomodarse en el 70%”, explicó Roberto Carlos Rodríguez, presidente de la Cámara de Turismo de la Provincia de Buenos Aires, pero aclaró que “los precios son disímiles y los porcentajes de actualización tienen bastante variantes porque hay mucha gente que fue ajustando progresivamente con respecto a 2020-2021″.

Ajustaron un poco el año pasado y otro poco, ahora, con lo que los rangos de aumento irán del 60% al 90%”, apuntó.

Vacaciones 2023: aumentos de precios y nivel de ocupación

En otro extremo, hay quienes se quejan por la distorsión que generan ciertos establecimientos en destinos “selectos” que manejan cifras dolarizadas y estarían aplicando aumentos cercanos al 120%, en comparación con la temporada pasada.

Pero, según Rodríguez, “de ningún modo ocurre eso”.

Para él, “el año pasado se dio una actualización importante de precios, gracias al Previaje, que subsidiaba las tarifas. Este año, el prestador que quiera tener ese tipo de aumentos va a tener baja ocupación”.

“Son precios prohibitivos que nadie va a pagar, y que se asemejarían más al turismo internacional. La gente no es tonta, no pagan barbaridades”, opinó.

Sergio Coronel, presidente del Centro de Martilleros y Corredores Públicos de Villa Gesell, se refirió también a este tema: “En Villa Gesell, los incrementos van a rondar el 70% a 80%”.

Según dijo, hay consenso: “Todos coincidimos en esto, de acuerdo a los cálculos en materia de inflación. Obviamente, dependiendo de la ubicación y el tipo de propiedad y servicio que ofrece”.

En Argentina, vacaciones en dólares

Sin embargo, no negó que muchos imponen tarifas en dólares: “Por una cuestión profesional, no las promovemos. Pero existe y tenemos clientes que quieren imponer… o se rigen por valores en dólares. Nosotros no nos manejamos de ese modo. Diría que es lo más reducido del segmento de Villa Gesell”.

Una fuente de otra localidad, que pidió no ser identificada, definió esos casos como “personas que imponen valores desmesurados, irracionales, que no se corresponden con la lógica de mercado actual”.

Una segunda fuente estimó que ese tipo de establecimientos podrían aumentar hasta un 130%.

“Buscan al caído de Punta del Este”, graficó.

Matices en los precios de las vacaciones

La variedad de aumentos es notable y desconcierta. Hace unos días Clarín contaba los topes de tarifas hoteleras que acordó Mar del Plata, mientras muchos establecimientos de alojamiento esperan definir sus precios el fin de semana largo del 12 de octubre.

De esta indefinición habló también Roberto Amengual, presidente de la Asociación Hoteles de Turismo de la República Argentina: “Si bien la hotelería tuvo aumentos de costos por encima de la inflación (por ejemplo, el aumento de las tarifas de servicios públicos, una de las principales erogaciones en los flujos hoteleros), no se ha podido actualizar la tarifa al mismo ritmo, en promedio”.

En definitiva, dijo que “es difícil prever cuál será el aumento final de los destinos porque es muy dispar aún dentro de la Costa Atlántica, en función de la demanda”.

Pero, como se verá, muchos destinos sí están consolidando tarifas.

Verano en Cariló con “chau-Previaje”

Un apart hotel en Cariló, con unidades de dos ambientes de 40 metros cuadrados, desayuno buffet, servicios de playa y kitchnette, para hasta cuatro pasajeros.

El año pasado costaba más de 365.000 pesos, por la primera semana de enero. Si uno se anotaba en Previaje recuperaba la mitad. Ahora impulsan a cancelar el total en efectivo o por transferencia para ganar un 15% menos, de modo que la misma semana queda en algo menos de 386.000 pesos, solo 5% más que el año pasado.

Sin embargo, tomando en cuenta el mencionado “impacto-chau-Previaje-veraniego”, el golpe al bolsillo es del 50%. Tranquilo.

Otro caso, en Cariló también, ofrece preventa hasta el 20 de septiembre y maneja cifras aún más altas, cercanas a los 600.000 pesos, en cabañas de 3 ambientes, con desayuno.

Reconocen que aumentaron un 100% los precios del año pasado, aunque sin contar que ofrecían Previaje y se podía recuperar la mitad.

En Mar de las Pampas hay operadores que en septiembre están ofreciendo semanas en enero por 220.000 pesos y reconocen, también, un 100% de aumento (dejando de lado el “chau-Previaje”)

Un clásico: vacaciones en Gesell o Pinamar

En Villa Gesell, una quincena en enero en un departamento de tres ambientes en la parte sur (lejos del centro), a una cuadra de la playa, costaba, en 2021, 67.500 pesos. Por semana, 38.000. Este año, la quincena aumentó 107% y la semana, 84%.

Para cerrar, este es un caso de un complejo bien modesto en la ciudad de Pinamar. Ofrece siete noches en la primera semana de febrero, en unidades de dos habitaciones (tres ambientes). Supera, contratando en septiembre y abonando todo junto, los 231.000 pesos. Si se divide el pago en dos partes se recarga el 10% sobre el saldo.

El año pasado, el mismo lugar y en las mismas fechas costaba 148.000 pesos. Sufrió una actualización del 56%.

Pero como tenían Previaje y se recuperaba la mitad, el cachetazo al bolsillo conduce a un dimensión hasta ahora desconocida: la sensación de 183% de suba.

Para muchos que en 2021 se habían ilusionado con lo “inaccesible” que de repente se les volvía “posible”, repetir el plan puede ser muy difícil.

Lo dijo Rodríguez, reconociendo las limitaciones del sector, en un contexto económico cíclicamente adverso: “Va a ser un muy buen verano, me parece, pero veo muy difícil que tengamos la ocupación increíble del 90% que tuvimos el año pasado”.