¿El sucesor de Martín Yeza? Juan Ibarguren, actual secretario de Turismo se prueba el traje de candidato

El diario La Nación publica una nota este jueves postulando al actual secretario de turismo como el sucesor de Martin Yeza al frente de la municipalidad de Pinamar.

PINAMAR.- Juan Ibarguren, de 37 años, emana la calma que caracteriza a buena parte de los que viven en una ciudad pequeña. Si bien hoy es el secretario de Turismo y Desarrollo Económico de Pinamar, él no es un político de raza, y eso, en un municipio que ha visto una infinidad de escándalos de corrupción, puede ser una ventaja.

A Martín Yeza, el actual intendente, lo conoce desde la infancia porque iban al mismo colegio. Desde que, en 2015, Yeza se convirtió en el intendente más joven de la historia de Pinamar con solo 29 años, Ibarguren lo acompaña en la gestión. Cuando llegaron al poder el descalabro era tal que a la municipalidad le habían cortado el servicio de internet y teléfono porque hace dos años que no se abonaba la boleta. Ahora, las cosas cambiaron, y a Yeza, luego de casi dos mandatos, le queda menos de un año al mando de la gestión.

Por eso, en Pinamar ya comenzó la danza de nombres para convertirse en el sucesor de Yeza, en el caso de que los pinamarenses elijan a un candidato de Juntos por el Cambio. Y muchos dicen, aunque en off the record, que Ibarguren sería uno de los apellidos con chances de llegar al sillón desde donde se conduce esta ciudad balnearia, que tiene 60.000 habitantes, aproximadamente. Sin embargo, ya habiendo absorbido algunas respuestas clásicas de los políticos, señala que solo está concentrado en la gestión de esta temporada y en convertir a Pinamar en una ciudad atractiva durante todo el año. Aunque, agrega, le “entusiasmaría seguir con este camino de transformación”.

-¿Naciste en Pinamar?

– Nací en la ciudad de Buenos Aires y viví gran parte de mi infancia junto a mis padres y mis dos hermanos en un campo de General Madariaga. Yo asistía a una escuela rural. En la adolescencia nos mudamos con mi familia a Pinamar. Mi padre fue DJ y mi madre maestra jardinera. Luego ellos se establecieron en el campo y se dedicaron a la apicultura y al turismo rural. Como mi infancia y adolescencia estuvieron rodeadas de naturaleza y en ciudades muy tranquilas, luego de estudiar administración de empresas en la Universidad de Buenos Aires, volví a elegir Pinamar para vivir junto a mi esposa Catalina y aquí criamos a nuestra hija Joaquina.

– ¿Cuáles fueron tus trabajos previos a desempeñarte como secretario de Turismo y Desarrollo Económico de Pinamar?

– Gran parte de mi trayectoria laboral fue en una agencia de marketing y publicidad. Luego emprendí mi propia empresa de eventos corporativos y abrí una dietética en el barrio de Belgrano, en la Ciudad. Sin embargo, en el medio también tuve la oportunidad de viajar por Europa y Australia por varios meses. En Australia, luego de administrar un hotel tuve la posibilidad de viajar y surfear en el Sudeste Asiático. Viajar fue una experiencia espectacular. Y en Pinamar también tuve mi bar de playa en Ostende que se llamaba “Cayo Coco”.

-¿Cuál es tu vínculo con Martín Yeza?

-Somos amigos desde nuestra infancia ya que tenemos la misma edad y fuimos al mismo colegio.

-¿Cómo te propuso ser parte de la gestión? ¿Qué miedos y motivaciones tuviste?

– Martín desde que éramos chicos siempre supo que quería ser intendente y hasta jugábamos a soñar con quienes serían parte del gabinete según las aptitudes de cada uno. A mí me decía que debía ser el secretario de Hacienda, y así fue como me convocó varios años después mientras yo vivía en Buenos Aires y estaba administrando mi propio comercio. Igual nunca pensé que iba a ser tan pronto, teníamos solo 29 años. Lo pensé mucho, ya que en la Ciudad tenía una estructura laboral armada. Pero decidí vender el fondo de comercio de la dietética y mi socia de la productora de eventos continuó con la empresa. Mi principal motivación fue la de poder retribuir a mi ciudad de la infancia y ser parte del equipo de Martín que apostaba por el Pinamar que nos merecíamos luego de tantos años de crisis institucionales y hechos de corrupción.

– ¿Cómo fue pasar del sector privado al público?

– Fue muy desafiante. Por un lado por la nula experiencia que tenía en política y por otro lado porque la Municipalidad de Pinamar venía de atravesar sus peores años en cuanto a la gestión. También al ser un equipo tan joven costó que nos tomaran en serio cuando asumimos, pero, afortunadamente, los cambios positivos se empezaron a notar rápidamente.

– ¿Qué nivel de descalabro encontraron producto de las gestiones anteriores?

– Recibimos un municipio con un gran déficit fiscal, baja cobrabilidad, mucha desconfianza por parte de los contribuyentes, con el personal muy desmotivado por la gran crisis institucional y cambios de gabinetes constantes, lamentablemente ligados a causas de corrupción. Por ejemplo el servicio de internet y de teléfono fija estaban fuera de servicio por deuda, las máquinas de servicios urbanos estaban todas fuera de funcionamiento por falta de arreglos y ni los servicios esenciales se estaban cumpliendo.

¿Cuáles fueron las metas de tu gestión y qué aspectos corregirías?

-En un principio, teníamos que lograr que los pinamarenses confiaran nuevamente en la administración municipal, sin esa confianza de la comunidad es muy difícil gobernar. Luego, desde el 2019 desde la secretaría de Turismo la meta principal era trabajar por la desestacionalización con el objetivo de mantener nuestra ciudad activa durante todo el año. A los tres meses de asumir en Turismo, llegó la pandemia, sin embargo, logramos tratarla como una oportunidad para posicionarnos como un gran destino para la residencia permanente de aquellas familias argentinas que deseaban mayor calidad de vida en un lugar más tranquilo.

– ¿Cuáles fueron los errores o cuentas pendientes de estos últimos siete años?

-Siempre hay cosas por mejorar y hacer, pero las principales decisiones que se tenía que tomar, se hicieron: Desde la renovación del frente marítimo por una decisión de convertirnos en un destino sostenible, el enfoque en obras públicas de mejoras de infraestructura en todas las localidades, las mejoras en el sistema de salud durante la pandemia, aún quedan varios pendientes pero con procesos iniciados como el caso de la planta depuradora que es una gran deuda histórica que se tiene con nuestra ciudad.

– ¿Te vas a postular para ser el sucesor de Yeza en la intendencia? ¿Contás con su apoyo?

-Este año será un año de definiciones y existe hay en el equipo varias personas con capacidad para suceder a Martin. Particularmente, ser un posible candidato me llena de orgullo y por supuesto me entusiasmaría continuar este camino de transformación. Contamos con el apoyo de Martin y decidiremos en equipo junto a él quien esté en mejores condiciones a la hora de definir un posible candidato.

– ¿Cómo imaginas tu gestión como intendente? ¿Cuáles serían tus objetivos de corto, mediano y largo plazo?

– La ciudad de Pinamar debe convertirse en la de mejor calidad de vida de todo el país más allá de la costa atlántica. Debemos lograr ser una ciudad donde el acceso a la vivienda o a la oportunidad de un empleo estable no sea un inconveniente. Sin embargo, ese salto cualitativo y cuantitativo de nuestra ciudad debe darse de una manera sostenible en el tiempo para que justamente no se pierda la calidad de vida. El equilibrio debe ser uno de los objetivos; el equilibrio entre el desarrollo económico, demográfico, comercial y la perdurabilidad de nuestra esencia como ciudad tranquila, amable y sustentable.

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