El futuro de La Frontera: Ibarguren avanza con un registro de vehículos 4×4 y descarta proyectos privados

Tras la polémica prohibición judicial en la zona de los médanos, el intendente de Pinamar apuesta por un esquema de control estatal mediante un registro digital. En el camino, el Municipio le bajó el pulgar a las propuestas de empresarios locales que buscaban instalar paradores y pistas para ordenar la zona.

El futuro de la zona norte de Pinamar, conocida históricamente como «La Frontera», parece haber encontrado un rumbo definitivo tras semanas de máxima tensión. Luego del revés judicial dictado por el Juzgado Civil y Comercial Nº 4 de Dolores —que prohibió la circulación de camionetas 4×4, UTV y cuatriciclos en los médanos tras los graves accidentes de este verano, como el del niño Bastián Jerez—, el intendente Ibarguren, algunos comerciantes del sector y concejales hablan de un  registro de vehículos todoterreno.

Con esta medida, el jefe comunal busca revertir la prohibición total y, al mismo tiempo, cerrar la puerta a los ambiciosos proyectos presentados por un sector del empresariado local, que proponían privatizar la gestión de la zona, construir infraestructura y delimitar circuitos de velocidad en la arena.

Registro, cupos y control estatal

Desde que se conoció el fallo judicial, Ibarguren se mostró en contra de restringir totalmente el acceso vehicular a las playas del norte. «En Pinamar tenemos a miles de vecinos y turistas que circulan de manera responsable. Esto es algo cultural de nuestra ciudad y además genera muchísimo trabajo. Prohibir por culpa de unos pocos inconscientes no es justo ni inteligente», defendió el jefe comunal, remarcando que menos del 1% de los conductores son los que generan el caos corriendo picadas.

El ejecutivo municipal avanzaria en un principio con un sistema que incluye la creación de un registro digital para los vehículos 4×4 y UTV. Esta herramienta permitirá establecer cupos de ingreso a la zona, fiscalizar que los conductores cuenten con las licencias correspondientes, y tener una trazabilidad de quiénes acceden a los médanos.

Esto se suma a las duras sanciones que ya implementó el Municipio para los infractores: multas millonarias, retiro de licencias de conducir por tiempo indeterminado, secuestro de vehículos y la obligación de que los conductores temerarios paguen los costos operativos de los rescates y atenciones médicas del personal municipal.

Ni paradores ni pistas de carrera: el «no» al Masterplan empresario

La decisión del Municipio de mantener el control bajo la órbita estatal implica descartar de plano un «Masterplan» que un grupo de empresarios locales venía impulsando para «normalizar» La Frontera.

El megaproyecto privado proponía un despliegue de seguridad inédito (helicópteros y drones privados) a cambio de poder explotar comercialmente la zona. Entre sus puntos más controversiales, la iniciativa planteaba instalar «rutas rápidas exclusivas» para desviar a los vehículos todoterreno de las zonas familiares —funcionando en la práctica como pistas de carrera o zonas de aceleración perimetradas—, además de la construcción de polos gastronómicos, paradores y puntos de servicio.

Sin embargo, Ibarguren optó por no ceder el control del espacio ni avalar el desarrollo de infraestructura comercial o circuitos de velocidad en un ecosistema ambientalmente frágil. Fomentar áreas de «aceleración» iba directamente en contra del espíritu de pacificación que hoy exige la Justicia y la sociedad tras la seguidilla de tragedias del verano pasado.

De esta manera, Pinamar se encamina hacia un modelo de convivencia estrictamente regulada. La Municipalidad buscará demostrar ante la Justicia que, mediante el nuevo registro de vehículos, las sanciones severas y el control estatal, se puede garantizar que las travesías por la arena sean seguras, sin necesidad de prohibir una tradición local ni de convertir a los médanos en un negocio privado, claro que estando a esta altura del año y con conversaciones de varios sectores todo puede modificarse o cambiar para que el verano 2027 no sea un caos.