Finde largo datos oficiales: Promedio general de ocupación: 66,7% en todo el Partido de Pinamar

El fin de semana largo de octubre, que debía ser el salvavidas de la pretemporada, terminó por exponer la grave fragilidad del sectory la precocupacion de cara al verano .
Mientras Pinamar reporta un pobre 66,7% de ocupación promedio, el panorama general de la Costa Atlántica no es más alentador. La región se movió, sí, pero con el freno de mano puesto:
- Mar del Plata: A pesar de ser la meca del turismo social, «La Feliz» apenas superó un promedio que ronda el 60% al 70% de ocupación. Que la ciudad más grande de la costa no pueda llenar un tercio de sus plazas hoteleras en un feriado con buen clima es una evidencia de la contracción del consumo.
- El Gasto se Evaporó: El dato más alarmante, y que se replica en toda la costa, es la drástica caída en la duración de las estadías. El turista se quedó en promedio solo dos noches, confirmando el modelo de «viaje relámpago» que le permite ahorrar en alojamiento y comidas .
La Visita de Scioli a Pinamar
En medio del fin de semana largo la Costa Atlántica fue escenario de una polémica visita de alto nivel. El ministro de Turismo, Daniel Scioli, realizó una gira relámpago por Pinamar que, para el sector crítico, fue un intento de maquillar la crisis con optimismo forzado.
EL PEDIDO INCÓMODO: Precios «Amigables»
La visita de Scioli, lejos de traer soluciones económicas concretas, reactivó un pedido que genera tensión en el empresariado: la solicitud de mantener «precios amigables» para el verano.
En definitiva, la visita de la política a Pinamar funcionó más como una puesta en escena optimista que como un encuentro de resolución de crisis. El Secretario de Turismo abandonó la Costa Atlántica dejando un mensaje de esperanza, pero los empresarios quedaron con sus planillas de ocupación incompletas y el miedo a una temporada de verano donde el discurso político no podrá ocultar la realidad del bolsillo.
La Soga al Cuello: En un contexto de inflación descontrolada que obliga a los hoteleros y gastronómicos a subir los precios de costo semanalmente, la exigencia de «precios amigables» se percibe como una soga al cuello. El sector siente que se le pide ser competitivo a costa de su rentabilidad, mientras el Estado no ofrece alivio fiscal ni financiero suficiente.
