Cariló: Crece la inseguridad según los vecinos y la gestión municipal mira para otro lado

Mientras el intendente Juan Ibarguren se concentra en el marketing turístico, la inseguridad en el balneario más exclusivo de Pinamar escala a niveles inéditos. Vecinos denuncian abandono estatal, falta de recursos y un plan de seguridad que «solo existe en los papeles».

Sábado, 3 de enero de 2026

CARILÓ.– El eslogan de «Pinamar Seguro» parece haberse quedado en la campaña electoral. En las calles de arena de Cariló, la realidad de este verano 2026 es diametralmente opuesta al relato oficial. Mientras la gestión de Juan Ibarguren intenta sostener una imagen de normalidad, la ola de delitos y el desamparo han llevado a los residentes al borde de la rebelión fiscal.

Promesas de campaña, realidad de abandono

La queja de los vecinos no es nueva, pero la intensidad del conflicto ha subido de tono ante la percepción de que la Intendencia ha perdido el control del territorio. «Ibarguren nos prometió tecnología de punta y anillos digitales, pero la realidad es que los patrulleros no tienen nafta o son modelos viejos que se encajan en la arena», dispara un referente de la Sociedad de Fomento.

El descontento apunta directamente a la subejecución del presupuesto de seguridad. Según denuncian desde la oposición y los foros vecinales, los fondos destinados al monitoreo no se reflejan en la prevención. Las cámaras de seguridad, muchas veces promocionadas como el «gran ojo» del municipio, llegan tarde: «Sirven para ver cómo se escapan los delincuentes, no para evitar que nos encañonen en nuestra propia mesa», asegura un empresario hotelero de la zona.

La «manta corta» y el silencio oficial

El gobierno de Ibarguren se defiende apelando a la histórica falta de apoyo de la Provincia, pero los vecinos de Cariló ya no aceptan excusas partidarias. El reclamo es concreto: Cariló aporta una de las tasas municipales más altas del partido y recibe, a cambio, un servicio de seguridad deficiente.

«Sentimos que somos la caja de ahorros del municipio, pero cuando pedimos protección nos dicen que no hay móviles. Es una falta de respeto total a quienes mantenemos viva esta ciudad», afirma una residente indignada.

Andrea Baiardi, presidenta del Foro Amigos de Cariló, relató otro episodio reciente que generó conmoción entre los residentes. “Este último fin de semana, mientras una familia estaba comiendo, entraron a robar y se metieron en las habitaciones. Se llevaron todo con la gente adentro”, contó. Horas después, un vecino encontró a pocas cuadras unas 28 carteras descartadas. “Roban, tiran la cartera y se quedan con la plata. En algunos casos tenés la suerte de que te devuelvan el documento, pero cuando fueron a buscarlas encontraron cosas que no eran de esa casa, sino de otros robos. Eso demuestra que no se trata de un hecho aislado”, sostuvo.

Un plan de «blindaje» que deja en evidencia al Estado

El hecho de que los vecinos estén evaluando seriamente alambrar Cariló y contratar agentes privados de patrullaje es el mayor síntoma del fracaso de la actual gestión. Es la admisión tácita de que el Estado municipal ha claudicado en su función primordial: garantizar la integridad de los ciudadanos.

Si Ibarguren no logra reaccionar a tiempo y reforzar la presencia efectiva —no solo publicitaria— en el bosque, este verano 2026 será recordado no por su ocupación récord, sino como el momento en que Cariló decidió «independizarse» de un municipio que le da la espalda.

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