Ostende: Gabriel Pizzotti vecino «Nos preocupa lo que está pasando con la inseguridad»

Gabriel Pizzotti, residente de la localidad desde 2004, denunció un estado de abandono sistémico. Desde robos constantes hasta un sistema de salud que improvisa soluciones con inteligencia artificial, el relato de un Ostende que se siente olvidado por quines gobiernan.
Lo que alguna vez fue un proyecto de vida tranquilo en 2004, hoy es una batalla diaria por la convivencia y la seguridad. Gabriel Pizzotti no habla desde la teoría, sino desde la vereda de su casa en Ostende, situada frente a uno de los focos delictivos más mencionados en las noticias locales. Su testimonio es el reflejo de una comunidad que siente que la institucionalidad municipal ha caído en picada durante las últimas dos décadas.
Seguridad: El barrio que se cuida solo
Ante la ausencia de respuestas efectivas, los vecinos de Ostende han tenido que organizarse por su cuenta. La delincuencia, particularmente el robo de motos, es moneda corriente.
Falta de prevención: Pizzotti asegura que viven en una zona de conflicto permanente, donde los videos de cámaras de seguridad vecinales son la única prueba de un delito que no cesa.
La inacción de Fiscalización: El vecino relató que, a pesar de aportar fotos, videos y patentes de personas que arrojan basura ilegalmente en la vía pública, la respuesta municipal es nula o llega con dos horas de retraso. «Nos dicen que tienen que agarrarlos en el momento», lamentó, evidenciando una burocracia que favorece al infractor.
Un municipio de contrastes: Cloacas y privilegios
La crítica de Pizzotti también apuntó a la infraestructura y al costo de vida. Mientras proyectos como Pinamar 2050 avanzan en el papel, la realidad subterránea es otra:
Sin cloacas: Ostende sigue careciendo de red cloacal, mientras que zonas como Cariló o los nuevos barrios del norte de Pinamar cuentan con el servicio.
El transporte más caro: Se denunció el aumento del boleto de colectivo (que alcanza los $1.500), una carga que los funcionarios —que se mueven en vehículos particulares— no comparten con el trabajador diario.
El abismo entre la política y la calle
Para Pizzotti, la dirigencia política actual ha perdido la empatía. Salvo contadas excepciones de políticos que aún «caminan la calle», la percepción general es de una oposición inexistente y un oficialismo que solo se acuerda de Ostende durante las campañas electorales, ya que la localidad representa el 85% del padrón electoral.
«Ostende es el patio trasero de Pinamar», concluyó la entrevista, dejando una advertencia clara para las urnas del próximo año: el respeto y la convivencia se han perdido, y el vecino ya no está dispuesto a seguir financiando su propio abandono.
