Pinamar: Carina Zabala denunció 37 obras en «situación crítica» y apunta a la complicidad política

Carina Zabala, madre de Fausto Maldonado y referente de la causa Justicia por Fausto, ha vuelto a sacudir el tablero institucional con una denuncia que no deja lugar a dudas: el Estado municipal no solo es ineficiente, es cómplice.
La «Red de Blindaje»: Notificar para que nadie alegue demencia
Zabala no se quedó en la catarsis del reclamo. En una maniobra de fiscalización ciudadana , formalizó tres presentaciones ante los colegios profesionales de la Provincia (Arquitectos, Técnicos y Profesionales de Seguridad e Higiene). Mediante el uso de firmas digitales y notificaciones simultáneas al Ejecutivo, al Concejo Deliberante y al Ministerio de Trabajo, Carina logró romper el circuito del «no sabía».
«Los colegios están al tanto de lo que denuncié ante el Estado, y el Estado está al tanto de lo que denuncié ante los colegios. Ahora, todos los actores son legalmente responsables de lo que pase», sentenció Zabala.
El diagnóstico del horror: 37 obras fuera de la ley
A través de relevamientos que ya forman parte de expedientes formales en la Provincia y en el Concejo Deliberante de Pinamar, se identificaron 37 obras con irregularidades críticas.
Sin medidas de contención: Obras que operan sin redes de protección ni barandas reglamentarias.
Una Intendencia con prioridades invertidas
La crítica más feroz de Zabala apunta directamente al despacho del Intendente. El contraste es brutal: mientras las familias de los trabajadores lloran a sus muertos, la gestión parece más preocupada por la estética que por la ética.
Carina recordó con indignación el día del fallecimiento del obrero Edgar Rodríguez en enero pasado. Mientras el dolor invadía la obra de menor coste, el Intendente participaba de un desfile de moda. La frase que se le atribuye al jefe comunal resume el cinismo oficial: «Otro más murió, ¿y ahora qué va a decir Carina?». Esta actitud no es solo una falta de empatía; es la prueba de que el poder político de Pinamar considera las muertes laborales como un «costo operativo» o, peor aún, como un inconveniente de prensa.
El Concejo Deliberante: Una escribanía «adicta» al poder
El rol del legislativo local no es menos vergonzoso. Según Zabala, el HCD funciona como un órgano «adicto» al Ejecutivo, donde la mayoría automática se utiliza para archivar y pisotear cualquier intento de control real.
El entierro de la Ordenanza Fausto: El proyecto que buscaba elevar los estándares de seguridad fue enviado al archivo.
La burla de la «Comunicación»: Ante el pedido de desarchivo de Carina, los concejales respondieron con un «proyecto de comunicación» para avisarle al Intendente algo de lo que él ya tiene expedientes en su escritorio. Una maniobra dilatoria que Zabala califica de insultante.
Funcionarios de ambos lados del mostrador: Se mencionó el nombre de Nicolás Malegni (quien dejo su cargo recientemente) y se apuntó al concejal Marzullo por tener obras a su cargo que han sido objeto de denuncias por falta de seguridad. ¿Cómo puede un funcionario controlar si es él mismo quien infringe la norma?
La Justicia y el encubrimiento regional
El panorama se vuelve aún más oscuro cuando se analiza el eje regional. Zabala denunció un nivel de encubrimiento que une a Pinamar, Villa Gesell y Costa Esmeralda. Profesionales imputados por la muerte de su hijo Fausto siguen apareciendo en las planillas de obras donde ocurren nuevos accidentes.
A pesar de las evidencias, el discurso judicial de que «no hay dolo» por parte de los funcionarios públicos parece ser el último muro de defensa de un sistema que protege el bolsillo de los desarrolladores por encima de la vida humana.
Conclusión: El sonido de la verdad
Ante una política sorda y cómplice, Carina Zabala ha decidido que el silencio no es opción. Los «sirenazos» de los viernes frente a las obras vinculadas a funcionarios públicos son hoy el único recordatorio de que en Pinamar hay una madre que no tiene miedo porque, como ella dice, se maneja con la verdad.
La pregunta queda flotando en el aire de una ciudad que crece verticalmente: ¿Cuántos pisos más se van a construir antes de que la Intendencia deje de mirar las pasarelas y empiece a mirar los andamios?
