inseguridad : Duras críticas de Carlos Mansilla a la inacción del intendente Ibarguren, está rodeado de inútiles

En una entrevista con Pinamardiario Streaming, el especialista en seguridad Carlos Mansilla desarmó los argumentos del Ejecutivo local, detalló la falta de un plan integral y advirtió que el municipio se encuentra en una situación de abandono similar a la crisis de 2014.
La tranquilidad de Pinamar se ha visto severamente alterada en los últimos días. Una seguidilla de robos en distintas zonas del partido —que incluye desde el entorno familiar de dirigentes políticos hasta el vaciamiento completo de viviendas en Ostende— volvió a encender las alarmas de los vecinos. En este contexto de creciente preocupación, el experto en seguridad Carlos Mansilla analizó el panorama actual y apuntó de manera directa contra la gestión del intendente Juan Ibarguren.
Mansilla fue tajante al señalar que la crisis delictiva actual no tomó por sorpresa a nadie: «Lo venimos hablando desde la campaña. Explicamos que no hay un plan integral de seguridad, no hay una idea, y lo único que hacen desde el municipio es echarle la culpa a la Provincia».
La responsabilidad legal: Policía Comunal vs. Distrital
Uno de los puntos más firmes de la entrevista radicó en el desarmado técnico y legal de la «excusa provincial» que suele utilizar el Ejecutivo pinamarense. Mansilla aclaró la diferencia fundamental en la legislación de la provincia de Buenos Aires respecto al manejo de las fuerzas de seguridad según la cantidad de habitantes:
Policía Distrital (Municipios con más de 70.000 habitantes): Dependen directamente del Jefe Departamental y del Ministerio de Seguridad provincial (como es el caso de Villa Gesell).
Policía Comunal (Municipios con menos de 70.000 habitantes): Es el caso de Pinamar. Por ley, la conducción política de la fuerza y la delimitación de las estrategias de seguridad dependen directamente del Intendente a través de su Secretario de Seguridad.
«La ley que regula las policías comunales es clara. La Provincia da el apoyo logístico y el personal: homologa los patrulleros, los envía y aporta la infraestructura. Pero la política de seguridad, el qué se hace con esos recursos y la elección de los comisarios, la marca el Intendente», sentenció el especialista.
El contraste con el pasado y la falta de un plan real
Al comparar la gestión actual con experiencias previas (como la transición de 2014/2015), Mansilla recordó que la seguridad requiere gestión, control diario y articulación, algo que hoy brilla por su ausencia. Detalló cómo se estructuraba un plan de contingencia real en épocas de crisis:
Monitoreo y estadísticas: Reuniones semanales en la Sala de Situación para analizar el mapa del delito junto a los comisarios y exigir resultados.
Cuadrículas de respuesta rápida: Negociación con el Ministerio para dividir la ciudad en 10 cuadrículas optimizadas, garantizando que un móvil policial tardara un máximo de 3 minutos en llegar a un evento.
Participación vecinal: Mesas de trabajo conjuntas con el Concejo Deliberante y los damnificados para accionar sobre denuncias concretas de venta de droga y desarmaderos.
Hoy, la realidad de Pinamar muestra una preocupante distancia entre los funcionarios y los efectivos en la calle. Según reveló el propio conductor del espacio tras consultas reservadas con la fuerza, las autoridades policiales no tienen relación fluida con el intendente, limitándose el contacto a meros actos oficiales.
Un gabinete cuestionado y el fantasma del pasado
Para Mansilla, el intendente Juan Ibarguren se encuentra «muy mal asesorado» y rodeado de un entorno inoperante que prefiere esquivar los problemas urgentes refugiándose en slogans futuristas. «Acá se habla de un ‘Pinamar 2050’ pero no pueden solucionar el problema de ahora. La gente tiene problemas con la droga y la inseguridad hoy», fustigó.
El experto dirigió sus cañones hacia el ala política del Palacio Municipal, apuntando al Jefe de Gabinete, Fran Orlando, al Secretario de Gobierno, Alberto Montes, y al propio Secretario de Seguridad, Sebastián Berardone, a quien los comunicadores definieron en la nota como un funcionario «sin poder de definición».
Finalmente, el analista trazó un paralelismo político sombrío sobre el futuro del mandatario local si no vira el rumbo de manera urgente:
«Si sigue así, Ibarguren es un Pedro Elizalde. Terminará como uno de los intendentes más inoperantes y perderá por goleada las próximas elecciones. Hoy su problema es que está rodeado de una manga de inútiles y comprometido por deudas políticas con personajes oscuros de Pinamar».
Mientras el debate político continúa y las promesas de campaña como el promocionado «Plan 360» siguen sin materializarse, los vecinos de Pinamar se ven obligados a convivir con el temor diario de dejar sus viviendas vacías en una ciudad cuya estructura de prevención parece estar, según los expertos, completamente atada de pies y manos.
