Ostende, comerciantes cansados de los robos piden más seguridad y apuntan a la inacción de Ibarguren

La paciencia de los vecinos de Ostende llegó a su límite. En los últimos meses, la localidad más populosa del partido de Pinamar se ha convertido en el epicentro de una ola de inseguridad que no distingue entre robos calificados, entraderas a plena luz del día y hurtos menores. Mientras la comunidad se organiza en grupos de WhatsApp , la respuesta del Palacio Municipal brilla por su ausencia, colocando al intendente Juan Ibarguren en el ojo de la tormenta nuevamente.
Un mapa del delito que no para de crecer
El centro del conflicto ya no se limita a las zonas periféricas. Los hechos delictivos se replican a pocas cuadras de las avenidas principales de Ostende. Vecinos y comerciantes coinciden en un diagnóstico alarmante:»Desde hace meses los delitos vienen creciendo y desde la gestion Ibarguren no hacen nada «.
«Ya no sabemos qué hacer. Dejás la casa dos horas para ir a trabajar y cuando volvés te vaciaron el lugar. La policía hace lo que puede pero ni siquiera tienen móviles que funcionen», relata con indignación una vecina que prefirió preservar su identidad por temor a represalias.
Los delincuentes parecen conocer a la perfección los puntos ciegos del sistema de monitoreo municipal. Las cámaras de seguridad, que en las campañas oficiales se presentan como la gran solución tecnológica, en la práctica resultan ineficaces: o no funcionan, o sus registros no logran prevenir ningún delito.
La gestión de Ibarguren, bajo la lupa por la falta de políticas claras
El principal blanco de las críticas es el intendente Juan Ibarguren. A más de dos años de haber asumido el Ejecutivo local, la comunidad le reclama la falta de un plan estratégico integral de seguridad ciudadana. La transición desde la gestión anterior no trajo las soluciones prometidas; por el contrario, los vecinos denuncian un progresivo abandono de los barrios de Ostende en favor del centro de Pinamar o norte de la ciudad, Ibarguren solo vuelve a Ostende en epocas de campaña para pedir el voto de los vecinos, los mismos que hoy abandono.
Falta de respuestas políticas: Desde la Secretaría de Seguridad local las respuestas suelen ser evasivas, delegando la responsabilidad total en la Provincia y desentendiéndose de la prevención primaria, que es competencia municipal.
Ante la inacción del gobierno local, los vecinos de Ostende empezaron a tomar medidas por mano propia para proteger sus hogares y comercios, instalando reflectores, cámaras particulares y rejas. Sin embargo, advierten que esto no reemplaza la obligación del Estado.
La demanda al intendente Ibarguren es unánime y urgente: se necesitan políticas activas, control real y, sobre todo, la decisión política de proteger a todos los habitantes del partido por igual, sin ciudadanos de primera y de segunda. Mientras tanto, Ostende sigue esperando respuestas en medio de un clima de creciente desprotección.
