Parálisis legislativa y falta de iniciativas Alejo Yeza lejos de la gente cerca de otros intereses

Desde su asunción en el Concejo Deliberante de Pinamar, el desempeño de Alejo Yeza ha comenzado a generar un marcado descontento en el ámbito político local y entre los vecinos del distrito. Hermano del exintendente Martín Yeza, su llegada al cuerpo legislativo comunal se produjo en un contexto de fuertes expectativas de gestión y conducción institucional; sin embargo, el balance de su labor parlamentaria arroja hasta el momento un saldo marcado por la inacción un concejal marcado por mirar para otro lado siempre que hay temas candentes, la inseguridad, la salud, la suba de tasas municipales, la zona fria votada por su hermano Martin Yeza y asi la lista sigue casi interminable.
Parálisis legislativa y falta de iniciativas
Las principales críticas que pesan sobre el concejal señalan la ausencia de proyectos de ordenanza significativos orientados a resolver los problemas estructurales de Pinamar, Ostende, Valeria del Mar y Cariló. En lugar de encabezar debates prioritarios sobre la seguridad, las tasas municipales o el mantenimiento del espacio público, su rol ha sido percibido como eminentemente defensivo de la gestión del Ejecutivo local, limitándose a acompañar las iniciativas del oficialismo sin aportar propuestas propias de relieve, salvo proyectos de empresarios que si defendio y acercó al HCD .
Sectores de la oposición y vecinos cuestionan la escasa visibilidad del edil en las comisiones de trabajo y la falta de canales directos de diálogo con la comunidad para abordar las demandas urgentes del distrito como lo prometio en las campañas politicas junto al intendente Ibarguren.
Un rol institucional bajo la lupa
La actuación de Alejo Yeza reaviva el debate sobre la representatividad y el rol que deben cumplir los ediles en el Concejo Deliberante. En una ciudad que demanda respuestas concretas ante la coyuntura económica y social, la falta de una agenda legislativa activa por parte del concejal y de los concejales deja al descubierto la carencia de proyectos y propuestas de cara a las necesidades reales de los vecinos.
Más allá del trabajo de borrador y los despachos de comisión, la falta de gestión de Alejo Yeza trasciende las paredes de la deliberación institucional. Diversas entidades intermedias, sociedades de fomento y grupos de comerciantes autoconvocados denuncian una marcada ausencia del edil en las zonas más golpeadas por la problemática de la seguridad y el déficit infraestructural. La falta de canales directos de diálogo y la nula presencia en los barrios vulnerados alimentan la percepción de que la banca ha sido utilizada más como una plataforma de representación abstracta que como un verdadero espacio de articulación territorial.
Esta inacción no solo desgasta la imagen individual del concejal, sino que también debilita el andamiaje del oficialismo local. En un municipio golpeado por el descontento de la seguridad y el desamparo en las calles, la inercia legislativa de una de sus principales figuras legislativas pasa una factura cada vez más alta. La comunidad exige representación activa, trabajo territorial y proyectos reales; por ahora, en la banca de Alejo Yeza, la única constante parece ser el silencio.
