Pedro Marinovic advierte sobre una crisis económica profunda, y crecimiento del desempleo en el sector turistico
El referente hotelero y gastronómico describió un panorama «incierto y complejo» marcado por el freno de la construcción, el aumento de los costos y la falta de políticas públicas. Las reservas para las vacaciones de invierno apenas llegan al 2%.
La crisis económica nacional empezó a golpear con fuerza el suelo pinamarense. En una reciente y cruda entrevista, Pedro Marinovic, referente del sector hotelero y gastronómico local, trazó una radiografía preocupante sobre la realidad sociolaboral de la ciudad de cara a la temporada invernal.
A la recesión generalizada y el fuerte parate de la construcción se le suma un reclamo generalizado del sector privado: la alarmante falta de políticas turísticas oficiales y la poca acción de la Secretaría de Turismo, conducida por Alejandra Apolonio, en un momento donde el destino necesita más que nunca un rumbo claro.
El «efecto delay» de la crisis y el fantasma del desempleo
Durante la charla, Marinovic explicó una particularidad histórica del municipio: los vaivenes de la economía argentina suelen impactar en la ciudad con doce meses de retraso. Sin embargo, ese tiempo de gracia ya se terminó.
«La crisis que empezó el año pasado en la construcción está llegando a Pinamar. Eso, sumado a la mala temporada de verano que tuvimos, está marcando la realidad de la calle. Si no nos ponemos a trabajar ahora, el verano que viene vamos a sufrir lo mismo», advirtió con firmeza.
El indicador más alarmante que brindó el empresario textil y hotelero está ligado directamente a la falta de puestos de trabajo genuinos en la localidad. Marinovic ejemplificó la situación con un dato drástico surgido de una capacitación interna del sector:
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51 personas se anotaron la semana pasada en un curso para recepcionistas de hotel.
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Solo 3 personas manifestaron tener un trabajo estable en la actualidad.
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48 postulantes se encuentran totalmente desempleados o subsistiendo mediante changas.
«Es una realidad que está creciendo: cada vez tenemos más gente desempleada en todos los rubros. Esto se va a poner complicado», sentenció.
Tarifas congeladas y costos astronómicos
Mantener las persianas abiertas en el invierno pinamarense se ha transformado en una misión de supervivencia. Según detalló el referente, para no perder clientela de manera definitiva, muchos establecimientos se ven obligados a implementar estrategias comerciales extremas que rozan el límite de la rentabilidad.
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Precios al límite: Los hoteles están trabajando actualmente con tarifas del año 2024, resignando márgenes de ganancia. «Si cerramos, dejás a un montón de gente en la calle. Hotel o negocio que se cierra, es muy difícil que vuelva a abrir», explicó Marinovic.
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La presión impositiva: A la caída de la demanda se le suma el incremento desmedido de las tasas locales, provinciales y los servicios públicos. El sector denunció que siguen llegando facturas astronómicas de luz que se vuelven «imposibles de pagar» ante los bajísimos niveles de facturación actual.
«La transición de este plan está siendo dura y, en especial para nosotros, nos sentimos abandonados. En ciudades donde la economía es 100% turismo y construcción, que son dos sectores parados, la visión es bastante compleja. No se entiende hacia dónde quieren ir», disparó el dirigente.
Vacaciones de invierno: Reservas en un piso histórico del 2%
El panorama inmediato para el próximo mes y medio no es alentador. Al ser consultado sobre el nivel de consultas para el receso invernal, Marinovic reveló una cifra helada: al viernes pasado, todo el partido de Pinamar registraba apenas un 2% de reservas.
Si bien el público actual tiende a decidir sus escapadas «sobre la hora» en los últimos 15 días previos, el nivel de consultas general es inusualmente bajo en comparación con años anteriores. Con un fin de semana largo actual motorizado mayormente por propietarios que viajan a revisar los destrozos del último temporal, Pinamar enfrenta uno de sus inviernos más crudos, donde la falta de previsión oficial y la recesión económica amenazan con congelar el motor productivo de la ciudad.

