Zona Fría : frío y olvido, El silencio de Ibarguren y el voto de Yeza que castiga a los pinamarenses

Mientras el invierno recrudece en la costa atlántica, la eliminación de los beneficios de la Zona Fría para el gas natural dejara a los vecinos de Pinamar a la intemperie. Sin embargo, lo que más hiela no es el clima, sino la apatía del actual intendente y la espalda que les dio su predecesor en el Congreso.
El invierno en la costa no es para cualquiera. Quienes habitan y sostienen Pinamar durante los doce meses del año conocen bien la crudeza del frío y la humedad que penetra en los hogares una vez que los turistas se marchan. Para atenuar esta realidad, la ley de Zona Fría representaba hasta hace poco un alivio indispensable: un descuento vital en las tarifas de gas que reconocía, con justicia, la desigualdad climática de la región.
Hoy, esa conquista esta a punto de ser desmantelada. Y frente al inminente impacto que esto tendrá en los bolsillos de las familias y comerciantes locales, la respuesta de la dirigencia política que representa al distrito oscila entre la inacción y la traición abierta.
El letargo de Juan Ibarguren
El actual intendente, Juan Ibarguren, parece haber elegido el silencio como estrategia de gestión frente a una crisis que afecta directamente a su comunidad. Mientras jefes comunales de otros distritos costeros y de la región han alzado la voz, presentado amparos y liderado reclamos multisectoriales para defender a sus vecinos del tarifazo, la Municipalidad de Pinamar brilla por su ausencia en el debate.
La función de un intendente no se limita a la administración del alumbrado y el barrido; exige también ser el primer escudo protector de los intereses de sus ciudadanos ante políticas nacionales o provinciales que los perjudiquen. El silencio de Ibarguren no es neutralidad: en el contexto de recortes drásticos que multiplicarán el valor de las facturas de gas, callar es, a los ojos de los pinamarenses, consentir el ajuste sobre sus propios vecinos.
¿Dónde está la defensa del comerciante que intenta mantener abierto su local en julio? ¿Dónde está el resguardo para el trabajador que vuelve a su casa tras la jornada laboral y no puede encender la estufa?
El voto de Yeza: de Pinamar al Congreso, pero de espaldas
Si la pasividad de Ibarguren genera desconcierto, la actitud del ex intendente y actual diputado nacional, Martín Yeza, genera indignación. Yeza construyó su capital político caminando las calles de Pinamar, pidiendo el voto de los mismos vecinos a los que hoy, desde su banca en el Congreso de la Nación, decidió soltarles la mano.
Al acompañar con su voto las normativas que habilitaron la eliminación de los fideicomisos y subsidios que sostenían la Zona Fría, Yeza demostró una desconexión alarmante con la realidad del territorio que gobernó durante ocho años. Votar en sintonía con las directivas de su bloque partidario es una dinámica común en la política legislativa, pero hacerlo a costa del bienestar directo de los ciudadanos que lo impulsaron a esa banca es una decisión que conlleva un enorme costo moral.
El diputado priorizó la disciplina partidaria nacional por sobre la empatía territorial. Se olvidó, al parecer, de los inviernos de dos grados bajo cero en Ostende, Valeria del Mar, Cariló y Pinamar.
Un invierno a la intemperie política
La eliminación de la Zona Fría no es un mero tecnicismo contable; es menos dinero en la economía local, es pérdida de calidad de vida y, en muchos casos, es elegir entre pagar los servicios o cubrir otras necesidades básicas.
Los ciudadanos de Pinamar enfrentan hoy una doble helada. Por un lado, la climática y económica, que llegará inexorablemente en los sobres de las facturas de gas. Por el otro, la helada política, evidenciada en un ex intendente que legisla en contra de su pueblo y un intendente actual que prefiere mirar hacia otro lado.
La política debe ser una herramienta para mejorar la vida de la gente, no una carrera de lealtades hacia arriba que aplasta a los de abajo. Los vecinos de Pinamar tomaron nota, y el invierno, este año, será más largo que de costumbre.
