Inseguridad : Vecinos denuncian una «ola de robos» en Pinamar ante la inacción de Juan Ibarguren

Mientras la gestión municipal se enfoca en discursos mediáticos, los barrios de Pinamar, Ostende y Valeria del Mar sufren una ola de inseguridad sin precedentes. El último mes dejó un saldo de robos millonarios, escruches y una sensación de abandono total.
Pinamar ya no es el refugio tranquilo que solía ser. En el último mes, las redes sociales —el único canal donde los vecinos parecen encontrar eco— se transformaron en un mapa del delito en tiempo real. Videos de cámaras de seguridad particulares inundan los grupos de WhatsApp y Facebook, mostrando delincuentes que actúan con total impunidad, barreteando puertas en pleno día o saltando cercos ante la mirada ausente del municipio .

La desconexión de Juan Ibarguren
La crítica principal de la comunidad apunta directamente al intendente Juan Ibarguren. Mientras los vecinos reportan robos que van desde herramientas y bicicletas hasta botines millonarios en efectivo y tecnología, el discurso oficial parece circular por una vía paralela.
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Falta de prevención: Los residentes denuncian que las patrullas son casi inexistentes en los barrios periféricos.
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Prioridades invertidas: Durante el último mes, el foco de la gestión estuvo puesto en las multas millonarias por picadas en la zona de «La Frontera», o el famoso plan Pinamar 2050.
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Silencio oficial: Ante los reiterados pedidos de vecinos, la respuesta del Ejecutivo ha sido el silencio o la dilación, profundizando la sensación de desamparo.
Un mes de pérdidas y miedo
Los datos recolectados de publicaciones vecinales en las últimas semanas son alarmantes. No se trata solo de hurtos menores; la modalidad del «escruche» (robo en viviendas vacías) ha escalado en violencia y profesionalismo.
«En Pinamar ya no dormimos. Instalamos alarmas, cámaras y rejas, pero ellos entran igual porque saben que nadie va a venir a ayudarnos. Ibarguren nos dejó solos», expresa un comerciante de la calle Constitución .
La inseguridad en Pinamar ha dejado de ser una sensación para convertirse en un dato estructural. La falta de un Plan de Seguridad Integral y la aparente incapacidad de la gestión de Juan Ibarguren para articular soluciones con la policía bonaerense han dejado a los vecinos en un estado de autogestión del miedo.
Si la política de seguridad sigue basándose en el marketing y no en la presencia efectiva en el territorio, Pinamar corre el riesgo de perder su activo más valioso: la paz de sus habitantes. Por ahora, la única respuesta que reciben las víctimas es el silencio de un despacho municipal que parece no escuchar el ruido de las barretas golpeando las puertas de los vecinos.
