«Nelson Valimbri: «Hacemos un esfuerzo enorme por ser competitivos, pero hoy el país no tiene plata»

El empresario hotelero Nelson Valimbri trazó un crudo diagnóstico sobre la crisis que atraviesa el sector turístico. Entre la recesión económica, la falta de competitividad frente a destinos como Brasil y el impacto del costo de vida, la ocupación en la región cayó a niveles preocupantes.

La postal de Pinamar y Cariló hoy dista mucho de la efervescencia de años anteriores. En una charla reciente, Nelson Valimbri, referente del sector en Cariló, describió un panorama sombrío marcado por la baja afluencia de visitantes y un estancamiento económico que ya empezó a transformar la fisonomía de los centros comerciales.

Una temporada que no dejó resto

Según Valimbri, el problema no es nuevo, sino el arrastre de un verano que, si bien cumplió con ciertos volúmenes de gente, fue deficitario en lo económico.

«El verano es la base de todo para nosotros; es lo que permite la reinversión y sostener los establecimientos abiertos durante el año. Como no fue bueno, hoy la situación es muy difícil: hay reducción de personal y ajustes constantes porque no hay ocupación».

Esta crisis se traduce en persianas bajas. Mientras que en el centro de Pinamar ya se ven locales vacíos, en Cariló la estrategia de supervivencia es la apertura limitada a los fines de semana o, directamente, el cierre temporal.

El «Costo Argentina» y la competencia externa

Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la pérdida de competitividad de la Costa Atlántica frente a destinos internacionales. Valimbri coincidió con otros referentes del sector en que Argentina está cara en dólares, lo que empuja a los turistas a elegir destinos como Brasil o el Caribe.

  • Destinos icónicos vs. Costa Atlántica: Mientras que lugares como Ushuaia, Iguazú o El Calafate resisten gracias al turismo internacional, destinos domésticos como Pinamar sufren la caída del poder adquisitivo local.

  • La barrera del millón de pesos: Valimbri estimó que una escapada de fin de semana para una pareja en Cariló (incluyendo combustible, peajes, estadía y gastronomía) puede rondar fácilmente el millón de pesos. «Para pasarla bien, ese es el número. Si vas a venir a amargarte, te quedás en tu casa», sentenció.

El rol del Estado y el esfuerzo privado

A pesar del contexto, el sector privado intenta mantenerse como el motor de la ciudad mediante eventos deportivos (como torneos de golf) y promociones. Sin embargo, la articulación con el municipio enfrenta desafíos presupuestarios.

Se destacó que, tras varios años, Pinamar volverá a tener un stand propio en la Feria Internacional de Turismo (FIT), buscando recuperar visibilidad. «Es muy difícil hacer cosas sin dinero, pero estamos de acuerdo en que Pinamar debe tener su espacio de promoción», explicó el empresario.

La clase media, el visitante que se pierde

El análisis final de Valimbri apunta directamente al cambio de hábito del turista tradicional. Aquel visitante que antes repartía sus días entre el verano, la nieve y escapadas de fin de semana, hoy se ve forzado a elegir una sola vacación al año debido al aumento de los costos fijos (colegios, prepagas, expensas).

«No es que Pinamar sea caro por capricho empresarial; estamos trabajando a costo para ser competitivos, pero el contexto país es el gran problema. No hay plata, y eso se siente en la calle, en los shoppings y en la Panamericana vacía», concluyó.