Malestar en Pinamar: críticas a la gestión de Alejandra Apolonio en Turismo y crisis turística

La falta de políticas públicas en el área de Turismo de Pinamar no es solo una percepción del sector comercial; es una realidad que impacta de lleno en la economía local. Durante los últimos años, la gestión municipal se ha limitado a actuar como una agencia de eventos de verano, obviando que el turismo moderno exige inteligencia de mercado, planificación urbana, incentivos fiscales y una estrategia de desestacionalización real algo que la actual secretaria de turismo Alejandra Apolonio no supo interpretar y la situación de crisis turistica desnuda que el principal motor de Pinamar que es el turismo esta en manos de nadie .
Pinamar no puede seguir dependiendo únicamente del clima en enero y febrero para salvar el año de sus comerciantes. Para transformar la parálisis actual en un modelo sostenible y rentable, se requiere pasar de la improvisación burocrática a la acción estratégica de una funcionaria sin plan ni preparación..
Manejar el motor económico de un municipio como Pinamar no es una tarea de perfil generalista ni un casillero político para rellenar en el armado de un gabinete; requiere un conocimiento profundo del mercado, herramientas de economía aplicada, visión comercial y experiencia en la industria de la hospitalidad.
La política por encima de la profesionalización
La decisión de mantener a una figura de corte político al frente de una cartera de máxima especialización técnica transmite un mensaje de desinterés hacia el principal recurso económico del partido. Cuando la conducción de Turismo se percibe como una asignación política transitoria y no como la jefatura de un plan de desarrollo profesional, el resultado es la parálisis de ideas y la pérdida de competitividad de Pinamar frente a otros destinos de la región o mismo del exterior que sí profesionalizaron sus áreas de gestión.
La falta de capacitación específica de Alejandra Apolonio en materia turística no es un detalle menor ni un ataque personal; es una falla de origen que condiciona la economía de Pinamar. En un escenario donde el comercio local necesita respuestas técnicas, alivio y visión de futuro, improvisar con perfiles ajenos al sector resulta un lujo que la ciudad no se puede dar.
No alcanza con buenas intenciones, en tiempos económicamente complicados y donde todos los días cierran comercios, donde la gente relacionada a sectores turísticos perdieron sus trabajos no se puede improvisar, no alcanza solo con ser un municipio que le abre las puertas a los que vienen a construir edificios en el norte de Pinamar. Es claro que esta intendencia deja en manos de alguien que no está capacitada el principal recurso del cual viven cientos de familias. Nadie sabe nada, nadie dice nada, no se comunica, no se planifica, hay silencio solo silencio y mientras tanto la crisis turística local sigue creciendo .
