PIzzolito hablo de UTVs y cuatriciclos en Pinamar y Costa Esmeralda cobro y registro para circular la frontera así sera

El municipio avanza en la implementación de un empadronamiento obligatorio para circular en las zonas de médanos y playas. Aunque desde la gestión oficial se lo presenta como una solución de ordenamiento, el proyecto vuelve a poner el foco en la recaudación sin abordar los problemas de fondo: la falta de educación vial, concientización y controles reales.
En declaraciones recientes, el funcionario municipal Javier Pizzolito ratificó la puesta en marcha del Registro Municipal de Cuatriciclos y UTVs, una iniciativa que busca identificar a los vehículos que circulan por la zona de la «Frontera», «La olla» y los límites con Costa Esmeralda.
Según el esquema planteado por el municipio, el trámite se realizará de manera digital e implicará la asignación de una chapa o identificación alfanumérica visible. Sin embargo, detrás del argumento de agilizar los controles e individualizar a los infraccionores, la medida trae consigo el cobro obligatorio de una tasa, lo que reabre el debate sobre las verdaderas prioridades de la comuna.
Un esquema centrado en la caja
Pizzolito justificó la medida señalando que la falta de patentes impedía identificar a los infractores a simple vista. No obstante, al ser indagado sobre los costos, confirmó que la registración estará ligada al pago de una tasa afectada. Si bien se argumenta que estos fondos se destinarán a «remediación ambiental» o a la logística de los operativos, la realidad es que el municipio vuelve a recurrir a la creación de cobros y trámites burocráticos como primera respuesta.
La lógica detrás de la medida parece clara: transformar la masiva afluencia de vehículos todoterreno en una nueva fuente de ingresos. Quienes deseen circular en Pinamar —incluso turistas o residentes de Costa Esmeralda que ingresen por la playa— deberán pasar por la ventanilla fiscal del municipio.
La gran ausencia: Educación y Prevención
Lo más preocupante de esta normativa es lo que no contempla. Mientras la gestión municipal estructura un sistema eficiente para cobrar y emitir identificaciones, brilla por su ausencia un plan integral de educación vial y prevención de accidentes.
Año tras año, la zona de médanos es escenario de siniestros graves y hechos trágicos. La experiencia demuestra que:
Una chapa no previene un vuelco: Identificar un vehículo mediante una matrícula no evita que un conductor sin experiencia o un menor de edad tome el volante de forma imprudente.
Sin concientización no hay cambio de conducta: La solución a la problemática de la Frontera no pasa por militarizar la playa ni por cobrar un canon de ingreso, sino por generar campañas permanentes de concientización, dictar capacitaciones sobre el manejo en arena y fijar pautas claras de convivencia vial.
Mano dura fiscal, pero vacíos pedagógicos: El municipio demuestra agilidad para instrumentar cobros por aplicación o vía web, pero no muestra la misma iniciativa para montar puestos de concientización, talleres de conducción segura o campañas informativas dirigidas a las familias que veranean en la zona.
El registro municipal de cuatriciclos y UTVs amenaza con convertirse en un trámite meramente recaudatorio que le otorga a los conductores una «licencia para circular» a cambio de una tasa, pero sin exigirles a cambio un compromiso real con la seguridad. Mientras no se invierta con la misma vehemencia en educación, prevención y presencia disuasiva en el territorio, las medidas de fondo seguirán postergadas en nombre de la recaudación.
