Ibarguren se toma licencia nuevamente en medio del reclamo de vecinos por la creciente inseguridad

La tranquilidad caracterísitica de Pinamar parece haber quedado sepultada bajo una seguidilla de hechos delictivos que encendieron las alarmas en todo el partido. Locales comerciales de Pinamar centro, Ostende, Carilo y Valeria del Mar enfrentan un panorama crítico debido al incremento constante de robos nocturnos. Frente a este escenario, los comerciantes apuntan directo al Palacio Municipal y denuncian una parálisis absoluta en las políticas de prevención conducidas por el intendente Juan Ibarguren.
Un mapa del delito en expansión
Lo que en su momento se limitaba a hechos aislados durante la temporada baja hoy se convirtió en una dinámica cotidiana que desvela a pequeños y medianos comerciantes. En los últimos meses, locales gastronómicos, indumentaria y autoservicios pasaron a ser el blanco principal. Las modalidades se repiten: rotura de vidrieras a altas horas de la madrugada, ingresos forzados por accesos traseros y sustracción de mercadería de alto valor.
Múltiples comerciantes reportaron robos reiterados en lapsos menores a 15 días, los dueños de los locales aseguran que deben destinar ingresos extraordinarios a persianas blindadas, rejas y sistemas privados de monitoreo para reponer lo que el Municipio no garantiza.

Falta de respuestas y promesas incumplidas
La mayor indignación del sector comercial radica en la brecha entre el discurso oficial y la realidad operativa. A pesar de los constantes pedidos de reunión y reclamos presentados en el Honorable Concejo Deliberante para solicitar medidas concretas , la gestión de Juan Ibarguren no ha presentado un plan integral para frenar la ola delictiva.
Desde el Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) local las respuestas escasean: domos fuera de servicio, faltante de personal para el patrullaje preventivo de la Guardia Urbana y una coordinación ineficiente con las fuerzas de la Provincia de Buenos Aires son las falencias más señaladas por la comunidad.
La paciencia del comercio pinamarense llegó a su límite. Entre el golpe inflacionario, los altos costos operativos y la incertidumbre constante de abrir las persianas sin saber si sufrieron un robo en la noche, la presión sobre el Intendente crece. Sin medidas urgentes ni un rediseño del esquema de patrullaje urbano y en medio de esta situacion el intendente Ibarguren vuelve a pedir una licencia y se sigue sin dar respuestas no solo a esto sino a varios temas fundamentales para los vecinos .
