Entre persianas bajas y la falta de planificación: la crisis turística que golpea a Valeria del Mar

La temporada invernal suele ser un desafío para las localidades costeras, pero este año la recesión ha calado más hondo de lo previsto en el partido de Pinamar. En diálogo periodístico, el comerciante Juani Di Martino, con amplia experiencia en la región y un emprendimiento actual en Valeria del Mar, ofreció un diagnóstico crudo sobre la realidad que atraviesa el sector gastronómico y comercial de la zona.
El testimonio de Di Martino expone una brecha clara dentro del mismo municipio: mientras Cariló logra mantener cierta actividad gracias a un perfil de visitante con mayor poder adquisitivo —aunque tampoco exento del impacto negativo—, Valeria del Mar ha sufrido un repliegue dramático. La dinámica comercial de la localidad muestra signos evidentes de agotamiento, con locales que cerraron definitivamente sus puertas, comercios que operan en horarios drásticamente reducidos y un receso invernal que, en la práctica, no existió para los comerciantes locales.
La problemática central no abarca únicamente el contexto económico general, signado por el aumento vertiginoso de tarifas de servicios, insumos al alza y la pérdida del poder de compra del público. El verdadero punto crítico radica en la ausencia estructural de políticas públicas orientadas al turismo permanente. La actividad comercial de la costa ya no puede sostenerse de manera autodidacta o confiando únicamente en la inercia de las vacaciones o los fines de semana largos, los cuales han registrado niveles de ocupación históricamente bajos.
El reclamo de los comerciantes trasciende la asistencia económica coyuntural y apunta a una necesidad más profunda: la implementación de un plan integral de desarrollo turístico impulsado desde la gestión pública. Para municipios cuya matriz productiva es monocultivo y depende exclusivamente del visitante, resulta inviable prescindir de presupuestos destinados a la promoción fuera de temporada, la generación de eventos y la formación de una conciencia ciudadana orientada a la hospitalidad. Sin un proyecto coordinado entre el Estado y el sector privado que trascienda la temporada estival, la subsistencia del comercio local durante los meses fríos seguirá estando a merced del azar.
